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Qué esperan los argentinos de Javier Milei en la segunda mitad de su mandato

Ados años del inicio del Gobierno de Javier Milei y tras el contundente respaldo electoral obtenido en octubre, la segunda mitad del mandato se abre con un escenario de expectativas elevadas y miradas profundamente divididas. Así lo refleja una encuesta realizada por la consultora Equipo Mide – Opinión Pública e Investigación de Mercado, dirigida por el sociólogo Sebastián Halperín, junto al politólogo Pedro Antenucci, que indagó qué creen los argentinos que podrá lograr la actual gestión hasta 2027.

El relevamiento, realizado entre el 1 y el 5 de diciembre de 2025, muestra un clima que algunos analistas describen como una “segunda luna de miel” para el oficialismo, impulsada por el fortalecimiento parlamentario de La Libertad Avanza (LLA) y una oposición fragmentada. Sin embargo, ese contexto favorable convive con una fuerte presión social respecto de los resultados que se esperan en esta nueva etapa, especialmente en materia económica y social.

Entre quienes votaron a Milei en el balotaje de 2023 predomina una visión optimista. En ese segmento se espera que el Gobierno logre sostener la baja de la inflación, mantener el superávit fiscal y avanzar hacia un escenario de crecimiento y reactivación económica. La encuesta muestra además una mayor tolerancia a los tiempos de gestión, con la idea de que las transformaciones estructurales requieren procesos de largo plazo.

Aun así, las expectativas concretas sobre las denominadas reformas de “segunda generación” aparecen acotadas. Solo un 13% de los encuestados menciona espontáneamente cambios como la reforma laboral o la tributaria, mientras que otros ejes, como el combate a la corrupción, surgen asociados casi exclusivamente a gestiones anteriores y no al actual oficialismo.

El panorama es muy distinto entre quienes aseguran haber votado por Sergio Massa. En ese grupo, uno de cada dos considera que el Gobierno no alcanzará ninguno de los objetivos propuestos para la segunda mitad del mandato. Predominan allí las expectativas negativas en términos sociales, con temores vinculados al aumento de la pobreza, la pérdida de soberanía y una agenda orientada a privatizaciones y alineamientos internacionales.

Más allá de las diferencias políticas, el estudio de Equipo Mide señala que la pobreza y la desocupación aparecen como las principales preocupaciones transversales de la población. Incluso entre los votantes oficialistas, la expectativa central es que la estabilidad macroeconómica se traduzca en mejoras concretas en la vida cotidiana.

El análisis por variables sociodemográficas muestra matices relevantes. Los hombres expresan mayores niveles de optimismo que las mujeres, especialmente en relación con la continuidad de la baja inflacionaria y la reactivación económica. También se registra un mayor respaldo entre los sectores de mayores ingresos, mientras que en los estratos más bajos casi uno de cada cuatro encuestados cree que el Gobierno no logrará cumplir ninguno de sus objetivos.

La edad también incide en la percepción del futuro. El pesimismo crece entre los mayores de 56 años, mientras que los jóvenes de entre 18 y 35 concentran las expectativas más favorables respecto del rumbo económico. Sin embargo, el estudio advierte que ese capital de expectativas podría erosionarse si el crecimiento no comienza a percibirse en el corto o mediano plazo.