Mercedes Sosa siempre guardó un recuerdo agridulce del Festical Cosquín en Córdoba, sin embargo, Jorge Cafrune quedó sellado siempre en su corazón, el músico que se animó a contradecir a los organizadores del festival más importante de folclore para darle un lugar a “La negra”.
Aquél 31 de enero de 1965, Mercedes Sosa llegó al lugar, dispuesta a cantar en Cosquín, pero el comité organizador había decidido que no le darían espacio. «Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora -dijoJorge Cafrune sobre el escenario del Festival Nacional de Folclore de Cosquín-, y voy a recibir un tirón de orejas de la comisión, pero qué le vamos a hacer, siempre he sido así, galopeador contra el viento. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que, como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa«.
La plaza Próspero Molina estalló en aplausos y ese momento fue puntapié para ampliar la llegada de sus interpretaciones. Allí interpretó «Canción del derrumbe indio» con su bombo, marcando un hito en la música popular argentina.

“Mi abuela decía ‘estoy cansada de ser el mal necesario de Cosquín’”, contó la nieta de la cantora, Araceli Matus, en díalogo con Perfil. Aquel debut de 1965, fue el primero de muchas ocasiones, pero el festival continuó siendo un espacio no del todo amable con el legado de Sosa. “El año pasado que se cumplieron 60 años del debut de mi abuela, llamamos para organizar un homenaje y no quisieron hacer nada, solo pusieron una foto”, lamentó Araceli.
En 1965 Cafrune le compró 10 discos a Mercedes Sosa para que pudiera solventar la pensión donde quedarse, porque tenían lo justo, según repasó Araceli Matus. “Mi abuela me contó que dormía todo el día y se levantaba a las 3 de la mañana para ir bárbara, fresquita como una lechuga,a cantar por todas las peñas”
“Ese año empezó a correrse la voz de que había una mujer que cantaba buenísimo y la gente la empezó a reconocer mucho, entonces la invitaban a comer, le regalaban comida, y ella estaba bárbara, porque no tenían un mango”, agregó la nieta de Mercedes Sosa.
A esta altura Mercedes Sosa es, sin duda, una de las voces más importantes de Latinoamérica, aunque Araceli aclara que es difícil comprender la magnitud de su grandeza y que incluso su abuela nunca fue del todo consciente de lo que significaba. Para Araceli un elemento que la hace única es su consecuencia y que es lo que la convierte en “la voz de Latinoamérica”.
Ese ser consecuente implicaba plantearse ante el arte con un por qué y que comenzó cuando se gestó en 1963 el Nuevo Cancionero fundado por Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa, Tito Francia, Oscar Matus, Damián Sanchez, Pedro Tusoli y Juan Carlos Sedero, entre otros. Se trató de un movimiento musical-literario que pretendía legar nuevo repertorio en la música popular argentina.
Entre sus objetivos, el Manifiesto del Nuevo Cancionero se planteaba “como consecuencia del desarrollo estético y cultural del pueblo defender y profundizar ese desarrollo”. El Nuevo Cancionero “intentará asimilar todas las formas modernas de expresión que ponderen y amplíen la música popular y es su propósito defender la plena libertad de expresión y de creación de los artistas argentinos”.
“Hay un disco que para mí es el mejor, que no estoy segura de que sea el que más me gusta, pero para mí es el mejor, que es Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui”, reflexionó Araceli, aunque también destacó otras obras de su abuela. “El que más me gusta es Canciones con fundamento”.
Es difícil elegir entre su obra frente a un repertorio tan amplio e importante, actualmente de su trabajo, su legado y todo su material, se ocupa la Fundación que lleva su nombre que coordina Araceli, sin embargo su sostenimiento costoso, aun no cuenta con el apoyo suficiente. Desde fines del 2024 la institución firmó un convenio con el Municipio de Avellaneda para que conserve una parte de las cosas de Mercedes Sosa.
“Jorge Ferraresi, el intendente de Avellaneda se comunicó conmigo y me ofreció esto porque además es un municipio que se ocupa un montón de la cultura porque también guardan todo el acervo también de de Leonardo Favio, de Pino Solanas y, bueno, algunas cosas empiezan a tener trabajo de conservación”, detalló Araceli. Por otro lado, el Comité Central del Partido Comunista (Entre Ríos 1039) hay una gran sala que se llama Mercedes Sosa y ahí está todo lo que es papel: cartas, cancioneros, documentos, fotos.
“Hay 26 escuelas en nuestro país que desde el 2012 hasta ahora decidieron poner el nombre de Mercedes Soso a su escuela y me quedo con eso”, subrayó Aracelo. “Hace unos años se había presentado un proyecto de ley para que el 31 de enero, porque fue el día en que mi abuela pudo cantar en Cosquín, se pudiera imponer el Día de la cantante nacional, pero lamentáblemente quedó en la nada”, recordó.
Los que siempre estuvieron cerca de la familia Sosa y continúan dando una mano en cada oportunidad son León Gieco, Teresa Parodi, Víctor Heredia y Liliana Herrero. “Yo me quedo con las 26 escuelas que le pusieron el nombre de mi abuela a la institución, que es algo increíble; jardines, primarias, secundarias, escuelas de adultos, todos los niveles la han elegido, reconocimiento de las propias comunidades”, destacó y reconoció: “Yo soy muy fan de mis abuelos, de lo que construyeron artísticamente”. “Estaban más locos que no sé qué los dos, pero hay que tener un poco de locura para atreverse, si no cómo se lleva adelante tremenda vida que es vida para para kamikases».
