Los gobiernos de Estados Unidos y la Argentina suscribieron este miércoles un acuerdo sobre minerales críticos que, según un comunicado de la Cancillería, ratifica la asociación estratégica entre ambos países y “su compromiso con el desarrollo de un suministro seguro, resiliente y competitivo”.
Los minerales críticos son materias primas estratégicas para la economía y la seguridad de los países, ya que son claves para tecnologías modernas —especialmente la transición energética— y suelen concentrar su producción en pocos lugares del mundo.
Entre ellos se encuentran el litio, cobalto, níquel, cobre, grafito y las tierras raras, como el neodimio, fundamentales para baterías de vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y electrónica avanzada.
En el caso de las tierras raras, se trata de un grupo de 17 elementos químicos considerados esenciales para la tecnología moderna, la transición energética y la industria militar. Pese a lo que se desprende de su nombre, se encuentran en grandes cantidades y son bastante comunes. Lo que hace que estos materiales sean raros es la dificultad que implica su extracción y su procesamiento.
El uso final más importante y considerable de las tierras raras son los imanes permanentes, que son esenciales para las tecnologías no contaminantes y la electrónica de consumo. Entre ellos, los vehículos eléctricos, las turbinas eólicas, los televisores, los teléfonos celulares.
Por qué se consideran “críticos”
Hay una serie de factores que se combinan para determinar la criticidad de los minerales. Uno de ellos es la importancia económica y tecnológica que tienen, ya que sin ellos no funcionan industrias clave.
También representan un riesgo de abastecimiento por la producción concentrada, que a la vez genera conflictos geopolíticos por los controles a la exportación.
La cadena de suministro está muy concentrada (por ejemplo, China domina gran parte del procesamiento de tierras raras). Por eso EE.UU., la Unión Europea y otros países publican listas propias de minerales críticos y buscan asegurar acceso, diversificar proveedores y fomentar producción local. Organismos como la Agencia Internacional de la Energía advierten que la demanda se va a multiplicar en las próximas décadas.
Y un aspecto fundamental: son de muy difícil reemplazo. No hay sustitutos fáciles o baratos a corto plazo.
Para qué se usan
Los minerales críticos tienen múltiples usos. Uno de ellos es la producción de energía limpia: baterías de autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas.
Asimismo, se emplean en la fabricación de tecnología aplicada a la defensa: celulares, chips, radares, satélites. Y son muy importantes en la industria: acero especial, electrónica avanzada, almacenamiento de energía.
Los más comunes:
- Litio: baterías (autos eléctricos, celulares).
- Cobalto y níquel: baterías de alto rendimiento.
- Cobre: redes eléctricas y energías renovables.
- Tierras raras (neodimio, disprosio): imanes para motores y aerogeneradores.
- Grafito: ánodos de baterías.
- Uranio: energía nuclear.
