La vicepresidenta, Victoria Villarruel, aún no giró a la Cámara de Diputados el proyecto de reforma laboral que obtuvo media sanción en el Senado. En su entorno atribuyen la demora a cuestiones técnicas derivadas de las numerosas modificaciones incorporadas durante el debate.
Según explicaron en el Senado, el texto definitivo debe integrar con precisión cada uno de los cambios votados en el recinto, lo que implica un trabajo de revisión artículo por artículo. «La cantidad de correcciones y agregados obliga a un proceso de armonización que lleva más tiempo del habitual antes de que el expediente pueda ser firmado y remitido formalmente», señalaron.
Las mismas fuentes consigaron que el documento “contiene muchas modificaciones y correcciones de los cambios incorporados y votados en la sesión”, y que esa tarea de consolidación técnica demanda una revisión minuciosa para evitar inconsistencias.
Desde el entorno de la vicepresidenta descartan que la demora tenga implicancias políticas y aseguran que se trata de un procedimiento administrativo habitual cuando una iniciativa sufre múltiples alteraciones en el recinto. La prioridad, indican, es que la versión que llegue a Diputados refleje fielmente lo aprobado y no deje margen a interpretaciones contradictorias.
En la Cámara baja esperan el envío para iniciar el tratamiento en comisiones. El oficialismo aspira a avanzar con rapidez, en línea con la intención del Gobierno de convertir en ley la reforma antes del inicio de las sesiones ordinarias, el 1 de marzo, y así cerrar el debate en el período extraordinario.
Mientras tanto, la oposición sigue de cerca el proceso y anticipa que revisará con detalle la redacción final. El contenido definitivo será clave para determinar si se reabren discusiones sobre artículos sensibles o si el oficialismo logra sostener los acuerdos alcanzados en el Senado.
