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Economistas advierten al Gobierno por la caída en en nivel de actividad

El Gobierno empezó 2026 con un objetivo claro: recomponer las reservas del Banco Central (BCRA). La entidad ya compró más de US$2000 millones en el mercado e inyectó pesos a la economía. Sin embargo, para evitar que esos pesos generen inflación, el Tesoro se ocupa de absorber los excedentes en sus licitaciones de deuda.

Los analistas explican que esa estrategia coordinada deja condiciones de liquidez “tirantes”, que hacen subir las tasas en pesos para intentar retomar el sendero de baja de la inflación con acumulación de reservas. A cambio, el Gobierno sacrifica el nivel de actividad, que se ve afectado por los crecientes costos financieros.

“En este arranque de 2026 parecería que la administración Milei busca un equilibrio entre la velocidad de desinflación y el ritmo de acumulación de reservas, quedando el dinamismo de la actividad más relegado y dependiendo del impulso que puedan obtener de las reformas y la Inocencia Fiscal entendida como un segundo blanqueo”, puntualizaron los analistas de Outlier.

Un informe de Fundación Mediterránea coincidió en el diagnóstico e indicó que, aunque las compras de dólares por parte del BCRA son muy relevantes, no alcanzan a darle oxígeno a la actividad en el inicio de 2026.

“El PBI en diciembre habría descendido 0,2% interanual, de acuerdo el IGA del Estudio Ferreres, un promedio de todos los sectores debajo del cual se observa cada vez mayor divergencia, con Intermediación Financiera incrementándose un 9% e Industria cayendo un 5,7%”, destacó el trabajo.

Además, Fundación Mediterránea consideró que el Gobierno está recurriendo nuevamente a un ancla cambiaria -entre las bandas de flotación- pero con mayor nivel de imprevisibilidad, ya que cualquier desajuste puede llevar al dólar al valor máximo permitido por el esquema.

“El mix de política —ancla cambiaria, tasas altas y disciplina fiscal— sostiene la narrativa de desinflación, pero al costo de una actividad estancada que encienden señales de alerta en el frente real″, concordaron los analistas de LCG, que se mostraron escépticos sobre los posibles logros de la reforma laboral mientras la actividad no recupere terreno.

Entre las secuelas nocivas que del estancamiento en el nivel de actividad, Fundación Mediterránea mencionó la caída en términos reales de la recaudación impositiva; la postergación de los proyectos de inversión pública; y el freno al crédito en pesos al sector privado, debido a las altas tasas y al incremento de la morosidad.

“Un menor dinamismo de la actividad incrementa el esfuerzo fiscal necesario para sostener el superávit primario en un escenario desinflacionario”, añadieron desde Outlier y dijeron que, por eso, el Gobierno tampoco puede descuidar del todo la performance de la economía real.