Categorías
Noticias Política

El Congreso de Perú destituyó a José Jerí, el séptimo presidente en caer en 10 años

En un nuevo capítulo de la inestable vida política peruana, el Congreso resolvió este martes destituir al presidente interino que había asumido hace apenas cuatro meses, José Jerí, el séptimo jefe de Estado en 10 años, por inconducta funcional y falta de idoneidad para ejercer el cargo.

“La mesa directiva declara la vacancia del presidente de la república”, anunció el jefe encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi. El parlamento convocó a una nueva reunión el miércoles a las 18, hora local (20 de la Argentina) para elegir a un nuevo jefe del legislativo, quien automáticamente asumirá la presidencia interina de Perú hasta el 28 de julio, cuando asuma el candidato que la población elija en las elecciones del 12 de abril.

Aunque el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi es el siguiente en la línea de sucesión, el legislador anticipó que no asumirá la magistratura. Esto sería similar al ascenso de Francisco Sagasti a la presidencia en 2020, después de que fue elegido por el Congreso en un contexto de una aguda crisis política y de protestas tras los cinco días de presidencia del expresidente Manuel Merino.

Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, Jerí fue removido del cargo al que había llegado como jefe del Congreso -y ante la falta de un vicepresidente- el 10 de octubre luego de que fue destituida su antecesora, Dina Boluarte (2022-2025),en medio de una crisis impulsada por el alza de la criminalidad que sigue sin resolverse.

La fiscalía investiga a Jerí por dos casos de tráfico de influencias tras la revelación de encuentros clandestinos con empresarios chinos.

https://youtube.com/watch?v=AvZavBeUt4M%3Ffeature%3Doembed

Jerí, de 39 años, enfrentaba siete pedidos de censura impulsados por la minoritaria oposición izquierdista y un bloque de partidos de derecha que buscaban removerlo por “inconducta funcional y falta de idoneidad” para ejercer el cargo. La sesión comenzó, como estaba previsto, alrededor de las 10 (12 en la Argentina ). En primer lugar, los legisladores votaron una por una las mociones para admitir someterlas a debate.

Mientras el debate sobre los siete pedidos que presentaron distintas bancadas para remover a Jerí transcurría en un moderno edificio del Congreso cercano a la histórica sede parlamentaria -que está en reformas-, decenas de personas se congregaron en las inmediaciones para protestar en contra del presidente interino acusándolo en carteles de “traidor”, “inmoral” y “vendepatrias”.

Al menos medio centenar de personas estallaron de júbilo al enterarse por las redes sociales de su destitución. Maruja Inquilla, una de las manifestantes, que vestía un traje tradicional de la andina región de Puno, dijo “por fin lo sacaron a ese sinverguenza”. Otros manifestantes cargaban un ataúd de cartón que tenía pegado un retrato del destituido presidente. Muchos acusaron a Jerí de haber convertido el palacio presidencial “en un burdel”.

La crisis detonó luego que el mes pasado la prensa reveló que Jerí se reunía de forma oculta con dos empresarios chinos, uno contratista estatal y el otro investigado por la fiscalía por presuntamente integrar una red de tráfico de madera.

La prensa publicó imágenes de diciembre donde Jerí, en medio del verano, vestía una capucha y llevaba un bolso antes de ingresar a una de las citas nocturnas.

Uno de los empresarios, Yang Zhihua, había ganado una licitación para construir una hidroeléctrica en los Andes en 2023 y en diciembre solicitó una prórroga de tres años para iniciar la construcción y así evitar perder la licitación y una garantía en manos del Estado por 244.000 dólares.

Jerí no logró convencer a sus críticos indicando que se reunió porque quería coordinar una festividad sobre la amistad peruano-china, y deseaba comer comida china y comprar caramelos chinos.

Jerí ya estaba bajo investigación de la fiscalía por presunta corrupción, por los delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias en agravio del Estado.

Otras investigaciones de la prensa informaron que varias mujeres que se reunieron con Jerí en los últimos meses en el palacio presidencial encontraron trabajo en el Estado. Por eso, la fiscalía inició también una investigación contra Jerí por tráfico de influencias agravado en los casos de nueve mujeres contratadas.

Antes de asumir la presidencia, Jerí afrontó cuestionamientos que incluían el incremento de su patrimonio personal en más de 1000% en 2024 luego de tres años como parlamentario. También se le archivó una denuncia por presunta violación sexual a una mujer que lo denunció ese mismo año.

Jerí -soltero y sin hijos- dijo que vivía eventualmente en el palacio presidencial con su madre María Oré, quien ejercía el papel de primera dama, así como con siete mascotas.

En los últimos días Jerí recibió el apoyo del embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, quien dijo al diario local Gestión el lunes que para la estabilidad de Perú el mandatario debería seguir en el puesto. “Cambiar de presidentes seguido, en los ojos no sólo de Estados Unidos, sino del mundo, no es normal. Para traer la inversión estadounidense, la estabilidad es muy importante”, señaló.

La rapidez con la que se tramitó la censura ha sido relacionada con la campaña electoral, que registra un récord de más de 30 candidatos presidenciales.

“Los partidos que apresuran la destitución lo hacen porque creen que eso podría ayudarlos a obtener más votos en la elección del 12 de abril”, recalcó Alvarez, director del medio digital A3R.net.

El candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien encabeza las encuestas, ha sido el más enfático en reclamar la renuncia de Jerí.

López Aliaga, simpatizante del presidente Donald Trump, ha señalado que “Jerí es operador de decenas de grupos chinos que entran a Palacio en masa”.

Luego de un inicio rutilante con una aprobación de casi 60% en los sondeos debido al impulso que dio a la lucha contra el crimen organizado, la popularidad de Jerí cayó a 37% en febrero.

Uno de los principales pedidos para Jerí fue liderar la lucha contra la delincuencia y pedir la derogatoria de un conjunto de leyes que debilitan la lucha contra el crimen organizado. Al menos seis de esas leyes fueron aprobadas en el pasado con el apoyo de Jerí cuando era legislador desde 2021. Nada de eso ha ocurrido.

Yo no he cometido ningún delito. Tengo la plena suficiencia moral para poder ejercer la presidencia de la República”, había declarado Jerí en una entrevista por televisión la noche del último domingo.

“No me considero muerto”, agregó y dijo, sin pruebas ni dar detalles, que existen intereses de ciertos sectores para golpear la “credibilidad” de su trabajo.

En esa entrevista, además, habló sobre su ausencia en una terapia psicológica por patología psicosexual dispuesta en enero de 2025 a la que debía asistir por una denuncia de violación sexual en su contra cuando era legislador, que fue finalmente archivada. Según él, nunca recibió una notificación “válida” del Poder Judicial para asistir a esa cita.

“Si desde el primer momento, en lo más complicado que fue la denuncia, me allané a colaborar y a participar, resultaría ilógico e incongruente no aceptar otra recomendación, siempre que hubiera sido debidamente notificado. No puede ser que para una cosa sí colabores y para otra no colabores. Es inconsistente, e inconsistente no soy. Si hubiera llegado válidamente, habría cumplido lo que se me hubiera recomendado”, dijo al respecto.

Sobre la coyuntura política, Jerí reconoció el lunes en una actividad a puerta cerrada dentro del palacio presidencial que Perú pasaba por un “momento ciertamente complicado”.