Tras un fin de semana largo de frenéticas, y frustradas, negociaciones con aliados en Diputados, Javier Milei masticó el amargo dictamen interno de la Secretaría Legal y Técnica a cargo de María Irarzábal Murpy. El documento validaba en términos jurídicos lo que ya era una hecho político consumado: la caída del artículo 44 sobre licencias por enfermedad de la reforma laboral.
Gabriel Bornoroni, jefe de bloque de La Libertad Avanza en la Cámara baja, había sido el primero en levar las malas noticias a Olivos. Ninguno de los jefes de bloque aliados con los que conversó por teléfono este viernes, sábado y domingo se mostraron dispuestos a aceptar el plan de la Casa Rosada. «Vos me estás cargando, Bornoroni. No seas ingenuo, la política no es así. Querés que nosotros votemos el artículo 44 cuando ya admitieron que fue un error con la promesa de que el Presidente después lo va a vetar. Háganse cargo ustedes del costo político y después volvemos a hablar», fue la respuesta que recibió el legislador libertario de Córdoba de acuerdo a uno de los titulares de bancada.
Ni siquiera Cristian Ritondo, instalado el fin de semana largo en Pinamar junto a Martín Yeza, dio señales de colaboración con el oficialismo. El jefe del bloque del PRO, que hace equilibrio para que no se le desbande ningún diputado hacia las fuerzas del cielo, no tuvo contemplaciones y directamente posteó un ultimátum sobre el artículo 44. «La mejor manera de lograr la ley de modernización laboral es dando de baja el artículo 44», fue el mensaje del legislador macrista que venia de sufrir la traición de LLA en el reparto de las sillas para la Auditoria General de la Nación.
Esa puñalada del PRO, sumado al rechazo de los 18 diputados de Provincias Unidas, los 9 de Innovación Federal de Gustavo Sáez y hasta los tres legisladores nacionales que responden al gobernador catamarqueño, Raúl Jalil, desnudaron la imposibilidad del gobierno nacional de aprobar la reforma laboral con el artículo 44 sobre licencias laborales. Quedó así sepultado el plan de votar sin cambios el texto sancionado por el Senado la semana pasada para intentar «corregir» la falta de contemplación de enfermedades a través de la posterior reglamentación de la norma a cargo del Poder Ejecutivo Nacional o, como prometía Bornoroni, de un eventual veto parcial a cargo de Milei para ese articulo en particular.
La reunión con Javier Milei
A esa bofetada política producto del error no forzado de La Libertad Avanza, originado en el Senado, le sucedió la irrupción de Patricia Bullrich, quien en menos de una semana pasó de postear videos unipersonales desfilando por el Congreso mientras se pavoneaba con música de Madonna por la aprobación de la reforma laboral a admitir en público que habían cometido un error. «La ley no distingue entre un esguince y cáncer», fue el sincericidio de la ex ministra quien debió arrojarse arriba de la granada tras un encuentro con Milei este lunes en Olivos.
«No trabajamos con excusas. Trabajamos con resultados. La reforma laboral ya tiene media sanción. Si quieren una Argentina grande, sígannos. Nosotros vamos a fondo», hacia alardeado Bullrich. El problema fue que ir tan a fondo obligó a La Libertad Avanza a dar marcha atrás con el polémico articulo 44 que modifica el 208 de la Ley de Contrato de trabajo: «En caso de sufrir un accidente o una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo, y que impida dicha prestación, el trabajador tendrá derecho a percibir el 50% (cincuenta por ciento) de su remuneración básica que perciba al momento de la interrupción de los servicios si la imposibilidad de trabajar fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador que implicara algún riesgo en la salud durante un período de tres (3) meses si el trabajador no tuviera personas legalmente a su cargo, o de seis (6) meses si las tuviera. La recidiva de enfermedades crónicas no será considerada una enfermedad distinta, salvo que se manifestara una vez transcurridos los dos (2) años. Si la imposibilidad de trabajar no fuera producto de una actividad voluntaria y consciente del trabajador sobre el riesgo en la salud, percibirá el 75% (setenta y cinco por ciento) de tal remuneración, en cualquier caso, durante el mismo periodo de tiempo dispuesto en el párrafo precedente. La suspensión por causas económicas o disciplinarias dispuestas por el empleador no afectará el derecho del trabajador a percibir la remuneración parcial por los plazos previstos, sea que aquélla se dispusiera estando el trabajador enfermo o accidentado, o que estas circunstancias fuesen sobrevinientes”.
Caído el artículo 44, desde distintos bloques comenzaron a reclamar nuevas modificaciones. El PRO pide ahora habilitar a las billeteras virtuales como receptoras del sueldo de los trabajadores para eliminar el monopolios que hasta ahora ejercen los bancos sobre las cuentas sueldo. De acuerdo al informe «Los argentinos y el dinero», 9 de cada 10 argentinos quieren poder decidir donde cobrar el sueldo, en un contexto donde 76% de los asalariados ya posee o utiliza una billetera virtual. Desde Provincias Unidas también plantean nuevas modificaciones en el dictamen que el oficialismo intentará emitir esta tarde en el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, y Trabajo. Apuntan específicamente al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para financiar despidos en pymes y grandes empresas a partir de una reducción de los aportes a la seguridad social, que afecta directamente la recaudación de la Anses.
Frente a ese vendaval de cambios reclamos por la oposición, y con el dictamen de Legal y Técnica que recomendaba dar de baja el artículo 44 por vicios de inconstitucionalidad al afectar el principio de progresividad con el régimen de licencias por enfermedad, el Presidente aceptó la modificación pero le advirtió a su mesa política que sería la única concesión. «El resto de la ley no se toca», bramó el Milei a la espera de un acuerdo con los aliados para, primero, lograr dictamen, y luego aprobar el proyecto con ese cambio en Diputados y devolverlo al Senado.
En el medio del entuerto político visibilizado luego de la canchereada de Federico Sturzenegger (“Si te lastimaste jugando al fútbol, es decir, en una situación en la que tomaste una acción activa y el empleador no tuvo nada que ver, y quedaste temporalmente incapacitado para trabajar, en ese caso la cobertura es del 50%”), la CGT endureció su postura y convocó a un paro general para el dia del tratamiento del proyecto en Diputados. El plan del oficialismo era dictaminar hoy y convocar a sesión mañana. Pero ese esquema se vio demorado teniendo en cuenta que LLA quedó sometida a una paradoja: si convoca a sesión mañana, le pone fecha al paro de la central obrera que incuria un cese de actividades de todas las ramas del transporte. Una medida que podría complicar el quórum ya que muchos diputados aliados que no reportan directamente a la Casa Rosada se encuentran aun en sus provincias por el fin de semana largo.
