El Superior Tribunal de Justicia de Corrientes ha ratificado la condena impuesta a un productor agrícola por la muerte de un niño y las lesiones causadas a una menor, incidentes ocurridos a raíz de la fumigación con agrotóxicos en su campo. Este trágico evento tuvo lugar en marzo de 2011 en una plantación de tomates y hortalizas en la localidad de Lavalle.
La sentencia se refiere a Ricardo Nicolás Prieto, quien había sido condenado en 2020 a tres años de prisión en suspenso por el homicidio culposo de Nicolás Arévalo y por las lesiones culposas que sufrió Celeste Estévez.
La decisión del tribunal se produjo tras el rechazo de la apelación presentada por la defensa de Prieto, lo que llevó a mantener la pena establecida por el Tribunal Penal de la Segunda Circunscripción de Goya.
La resolución judicial destaca que «todos los elementos de prueba valorados han brindado el grado de certeza necesaria en la decisión del juzgador, para dictar una sentencia condenatoria, teniendo en cuenta que el hecho se encuentra acreditado y demostrada sin ninguna duda la culpabilidad».
Según la sentencia, la muerte de Arévalo ocurrió cuando el niño corría por la chacra y se cayó al barro, estableciendo contacto directo con el agrotóxico. Su prima, Celeste, intentó ayudarlo y también resultó afectada en el proceso.
Las pruebas mostraron que el productor actuó de manera «indebida e imprudente en la utilización del órgano clorado alfaendosulfán«, un agrotóxico que estaba presente en el barro de la zanja y en el aire como resultado de las derivaciones del veneno.
Las autoridades determinaron que el uso de este agrotóxico llevó a que el niño desarrollara un edema agudo de pulmón que causó su muerte.
