Categorías
Noticias Política

Juri está sentado sobre los $ 21.000 millones del presupuesto del Concejo Deliberante Capitalino

El presidente del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, «Chizito» Fernando Juri, rechazó las críticas del presidente de LLA en Tucumán Lisandro Catalán, al presupuesto obscenamente millonario del cuerpo deliberativo.

En su respuesta que cabe exactamente dentro de la lógica de la «casta rancia» de la política comarcana fue pedirle a Catalán que deje de hacer campaña política. Agregó «las campañas políticas las dejemos para los tiempos políticos». En este sentido Juri se autopercibe bailarín de un ballet por pedirle a un político que deje de «hacer política». Es como pedirle a un bailarín que deje de bailar, o a un cocinero que deje de cocinar. Y cuando dice que no es tiempo de campaña, se olvida que él y todos los funcionarios y representantes, tanto del Ejecutivo como del Legislativo, hacen campaña todos los días. Esa es la esencia, lo que caracteriza a un político.

«Podemos debatir el día de mañana si el presupuesto es mucho o poco» afirmó Juri y repitió como un mantra lo que ya había expresado el gobernador Jaldo, quien le pidió a Catalán que ayude a que el Gobierno nacional le pague a la provincia la deuda de más 200 mil millones de pesos que le reclama.

Defiende el presupuesto afirmando que San Miguel de Tucumán tiene una población de «seiscientos mil habitantes» como si el gasto del Concejo Deliberante está relacionado con la población. Ridículo. El presupuesto público se establece de acuerdo a la cantidad de concejales, la labor que cumplen y la situación socioeconómica de los vecinos, porque no se puede vivir y gastar como reyes en medio de la pauperización, por una cuestión moral y por una cuestión estrategia, para no incentivar la violencia que eso engendra.

Juri es millonario en patrimonio, no en virtudes, al igual que muchos políticos que solo recibieron pagos del Estado en sus distintas funciones ejercidas. Para la sociedad no caben dudas sobre el origen de sus patrimonios y buen vivir. Por eso el repudio y el odio de los jóvenes, fundamentalmente, contra la política tradicional. No ven que cumplan ningún servicio público ni que aporten al bienestar general. Son los responsables del debilitamiento de la conciencia republicana que está frágil por personajes como Juri, que representa para el «arte de la política» un verdadero mamarracho.

Juri en ningún momento dijo cuántos empleados permanentes tiene el Concejo Deliberante que él preside, ni cuántos contratados. Nunca va a debelar ese secreto que vale más que la fórmula de la Coca Cola. En sus declaraciones dijo que los 21.000 millones de pesos no se distribuyen entre los concejales. Catalán afirmó hace unos días que “un concejal tucumano cuesta ocho veces más que un concejal de Mendoza”.

En una contradicción más dijo «le diría al amigo Catalán, que es tucumano, que interceda ante la Nación por la deuda que tiene con la provincia». O sea, primero dijo y repitió como muchos peronistas que Catalán era un extraño que no conoce la provincia. Ahora, ya lo reconocen como comprovinciano pero no admiten debatir un tema urticante como es el gasto público.

La pregunta es si estamos en un momento oportuno para debatir sobre el gasto del Concejo Deliberante capitalino. La respuesta es necesariamente positiva. Estamos en momentos de estrechez económica y los cuerpos deliberativos que tienen funciones menores y disminuido impacto en la sociedad podrían hacer un fuerte recorte de sus gastos como un buen ejemplo de austeridad, sensatez y republicanismo. Algo que Juri se niega apasionadamente. Además, es un interesante debate decidir si ese recorte debe ser momentáneo o definitivo.

Juri dice que la gente está más preocupada por otros temas que le urgen todos los días y no en cuánto cuesta un concejal capitalino ni cuánto gasta el Concejo Deliberante. Se ve que tiene un problema para comprender la realidad. El principal problema que identifica la sociedad argentina es la corrupción, los salarios y el empleo en ese orden. Los abultados presupuestos generan abultada corrupción, y la sociedad ya lo entendió con solo ver a vecinos que por ejemplo pasaron de la tener una vida sencilla a llevar una vida de opulencia exponiéndola en la redes. No la exponen ellos directamente, salvo algunos que muestran que pasaron de barrio sur de la Capital a tener casas de fin de semana en Raco, Tafí del Valle o Cafayate. Generalmente quienes demuestran la corrupción son los hijos y las señoras esposas de los corruptos con sus imprudentes publicaciones en las redes sobre sus vacaciones. Necesitan mostrar que son los «ganadores» del sistema. Pero hay que reconocer que otros que se manejan sobriamente y no dejan escapar detalles del enriquecimiento político.

Luego Juri ante la pregunta sobre si no cree que hay que analizar el gasto político, contradiciéndose dijo «lo demos al debate». Solo unos minutos antes había afirmado que no es un tema de preocupación y que Catalán estaba adelantando la campaña al mencionarlo. .

Una muestra más de un falta de sinceridad fue que en ningún momento dijo que daría una conferencia de prensa para mostrar en qué gasta el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán. Develando cuántos empleados tiene, permanentes y transitorios, y en qué se destinan los 21.000 millones de pesos que maneja discrecionalmente. Antes prefiere la muerte que tener que mostrar esos datos.