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Pese al crecimiento de diciembre, la economía aún muestra señales de estancamiento en tres sectores

Este martes se conoció que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó 3,5% en diciembre. Sin embargo, pese al crecimiento de diciembre, la economía aún muestra señales de estancamiento en sectores clave.

El informe difundido por el INDEC confirma que la actividad cerró el 2025 con un crecimiento acumulado de 4,4% y que en diciembre pegó un salto de 1,8% mensual desestacionalizado. Pero cuando se desagrega el número, el repunte aparece mucho más concentrado de lo que sugiere el promedio.

Según la consultora LCG, casi el 80% del crecimiento interanual de diciembre se explicó por tres motores muy específicos: el agro -impulsado por la cosecha de trigo-, la intermediación financiera y la minería.

Sin esos sectores, la economía habría crecido un punto porcentual menos en 2025 (3,4% en lugar de 4,4%). Y si se excluye además la contribución de impuestos netos de subsidios, el crecimiento anual habría sido apenas de 2%.

Esto muestra que el crecimiento estuvo apoyado en pocos sectores y en factores puntuales, mientras que el resto de la economía sigue sin mostrar una dinámica sólida.

La firma Econviews armó un cuadro de la actividad, en el que dejó entrever la heterogeneidad en los sectores. Entre los más afectados se encuentran la industria, la construcción y las actividades vinculadas al consumo.

En la industria, los datos son débiles. La producción industrial cayó 0,1% mensual en diciembre y se ubica 1% por debajo del trimestre previo. En tanto, la producción de acero se desplomó 10,6% mensual y acumula una caída de 7,3% frente al trimestre anterior. La molienda de soja retrocedió 4,7% mensual y 8,8% contra el trimestre previo.

En el mercado interno, tampoco hay señales claras de reactivación. La confianza del consumidor cayó 4,7% en febrero en la medición desestacionalizada y se encuentra por debajo del trimestre previo. El empleo privado formal sigue en terreno negativo (-0,7% versus el trimestre anterior) y los préstamos al consumo en términos reales también muestran contracción (-3,7% t/t).

Las importaciones, que suelen anticipar el pulso de la actividad, cayeron 10% frente al trimestre previo, en línea con una demanda interna que no despega. La construcción, por su parte, aún no consolida una tendencia firme.

En contraste, los sectores vinculados a recursos naturales y energía muestran mejor desempeño. La producción de petróleo y gas crece en términos trimestrales, al igual que las exportaciones y las liquidaciones del agro.

La lectura hacia adelante tampoco es optimista. En LCG proyectan que en 2026 la actividad crecería por debajo del 3% anual promedio, nuevamente sostenida por algunos pocos sectores, entre ellos, petróleo, minería, agro e intermediación financiera.

Para el resto no aparecen “drivers” claros. “En su mayoría seguirán atados a una demanda interna poco pujante con salarios estancados creación de empleo de baja calidad (que difícilmente se revierta en el corto plazo con la aprobación de la reforma laboral); un impulso fiscal nuevamente negativo para alcanzar una meta fiscal más estricta este año, y la apertura comercial en un contexto de tipo de cambio más bajo”, explicaron.