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Guillermo Montenegro reemplazará a Mariano Cúneo Libarona 

En la Casa Rosada preparan cambios inminentes en el Ministerio de Justicia, para la primera o segunda semana de marzo. No es que el ministro Mariano Cúneo Libarona se vaya en estas próximas horas, pero ya comenzó a vaciar las oficinas. Es un secreto a voces que el presidente Javier Milei tiene definido junto con su hermana Karina Milei que el reemplazo tiene nombre y apellido: Guillermo Montenegro.

El desembarco del senador provincial y ex intendente de Mar del Plata sería inminente. Nadie espera el decreto esta semana, pero sí para la primera o segunda semana de marzo, cuando el calendario político ofrece una excusa para hacer lo que ya está decidido, con el nuevo año parlamentario que Milei inaugurará este domingo ante la Asamblea Legislativa.

Los rumores sobre la salida de Cúneo Libarona cobraron una fuerza inusual en las últimas horas. Se habla de una «renuncia inminente», fórmula clásica del diccionario cortesano.

El ministro, aseguran, siente que su ciclo está cumplido. Impulsó el juicio por jurados, aceleró la implementación del sistema acusatorio federal y promovió la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años. Modernización, agilidad y mano firme, buscó transmitir. Además, durante su gestión se terminó de redactar el nuevo proyecto de reforma del Código Penal, que Milei enviará al Congreso.

Pero también pesan razones personales. El deseo de reconectar con la familia. Una explicación siempre noble y, por lo tanto, difícil de objetar. Sin embargo, también se dice en los pasillos del poder que su convivencia con Sebastián Amerio, el viceministro, que responde al asesor presidencial principal, Santiago Caputo, siempre fue desgastante.

En los círculos políticos siempre se dio por descontado que Caputo le manejaba gran parte de la gestión a Cúneo Libarona a través de su lugarteniente, Amerio.

Por ese mismo motivo, la historia secreta tiene un pliegue interesante. Cúneo Libarona ya había querido renunciar tras las elecciones legislativas de octubre de 2025. Permaneció en el cargo por pedido directo de Javier y Karina Milei. La razón no era estrictamente jurídica, sino política: evitar que el reemplazo fuera el mismo Sebastián Amerio, el viceministro, hombre de Santiago Caputo.

Y ahí empieza la verdadera novela. La pulseada de poder no pasa sólo por quién se sienta en el sillón principal, sino por quién ocupa el despacho contiguo. La gran incógnita política que se maneja ahora en la Casa Rosada consiste en si Amerio seguirá como viceministro. De no ser así, podría irrumpir Santiago Viola, actual apoderado legal de La Libertad Avanza y hombre de confianza absoluta de Karina Milei.

Si Amerio entra en la maraña del cambio de figuras, la lectura política será que Karina Milei le recortó un brazo importante del poder a Santiago Caputo, en esa sorda pelea que la hermana del Presidente tiene con el asesor estrella.

Más aún si Viola desembarca como viceministro: en ese caso la figura que inevitablemente estalla es la de Santiago Caputo, el estratega en propaganda política del Presidente. Viola responde enteramente a Karina, adversaria interna a todas luces de Caputo. Y en el oficialismo saben que en ese triángulo se juega mucho más que un cargo. El «triángulo de hierro» que formaban MileiKarina y Caputo ya no se menciona en Balcarce 50. Karina no reconoce a Caputo como un par, las peleas son cada vez más encarnizadas.

Viola no es un improvisado y representaría a Karina Milei. Es el apoderado partidario karinista de La Libertad Avanza, se desempeña como un operador judicial principal del Ejecutivo ante Comodoro Py, amigo de los máximos operadores de ese edificio –Guillermo Scarcella y Alfredo «Fredy» Lijo- y abogado personal de los hermanos Milei en causas sensibles. Hijo de Claudia Balbín, abogada y amiga de confianza de la jueza María Servini, la «Chuchi», conoce los pasillos judiciales mejor que muchos jueces. Su eventual ascenso sería una señal política de alto voltaje.

Incluso su nombre sonó como posible reemplazo directo de Cúneo Libarona, al igual que el de la jueza Sandra Arroyo Salgado y el fiscal Diego Luciani. Pero, en la lógica fría del poder, el candidato más probable es Montenegro y las fuentes del entorno descartan al propio Viola.

¿Por qué Montenegro? Porque responde a una lógica política pura. Es un dirigente del PRO con territorialidad, exintendente de Mar del Plata, hoy senador bonaerense tras haber encabezado la lista de La Libertad Avanza en 2025. Se jugó por el oficialismo cuando no era gratis hacerlo. Pidió licencia en General Pueyrredón y dejó la intendencia en manos de Agustín Neme. Tiene experiencia judicial, conoce el engranaje del Estado y, sobre todo, aporta volumen político en la provincia de Buenos Aires.

En un gabinete dominado por técnicos, influencers y estrategas comunicacionales, Montenegro encarna algo más clásico: rosca, territorio y voto propio. Virtudes antiguas que el mileísmo, con cierta ironía histórica, empieza a necesitar.

Hasta ahora no hay confirmación oficial. Pero el tema domina la agenda política y judicial de este cierre de febrero. El Gobierno activa en silencio el operativo sucesión mientras deja que el ministro complete la transición con dignidad protocolar y con una despedida ordenada. Este viernes se aprobará en el Senado la reforma de la Ley penal juvenil.

En definitiva, no se trata sólo de un cambio en Justicia. Es un capítulo más de la reorganización interna del poder libertario. Un ministerio puede parecer un asunto técnico. En la Argentina, nunca lo es, sino un gesto político.

En la Casa Rosada, donde la lealtad se mide en cargos y la influencia en centímetros de escritorio, el mes de marzo promete ser más movido que febrero. Con territorio o con propaganda, alguien ocupará el sillón. Lo que todavía se discute es quién controla la lapicera. Montenegro, Amerio o Viola. Karina Milei o Santiago Caputo.