La pregunta se escucha cada vez con mayor frecuencia en distintas mesas: ¿hasta cuándo se aguanta esta dinámica económica? La respuesta no es tan unánime como sí lo es el diagnóstico que trazan quienes están al frente de actividades productivas, sobre todo las Pymes.
Hay algo que empieza a repetirse en voz baja en talleres, comercios y pequeñas industrias: la sensación de atravesar una transición económica que todavía no encuentra piso. La macro intenta ordenarse, los discursos hablan de estabilización y de un cambio de época, pero en la economía real la pregunta sigue siendo mucho más simple y brutal: cómo sostener la actividad cuando el consumo cae y la incertidumbre se vuelve permanente. Durante el último fin de semana, en San Rafael, provincia de Mendoza, se congregaron empresarios pymes de todo el país. Como suele suceder anualmente, la convocatoria fue impulsada por la empresa Inca, de la familia Bestani, con casi 80 años de presencia en esa tierra. Sinónimo de resistencia si los hay en Argentina. Esa experiencia es la que hoy se proyecta sobre la problemática actual. “Esto ya lo viví”, suele escucharse. ¿Esta vez la historia es distinta? En el gobierno nacional creen que sí. En otros espacios, como el bonaerense, sostienen que este modelo ya lo vimos y que su destino es el fracaso. La polarización atraviesa todos los niveles. Nadie se anima a aventurar tiempos, ni para una hipótesis ni para la otra.
