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Confirman la condena del hombre que intentó robar la camioneta del juez de la Corte Horacio Rosatti

En una decisión que refuerza la protección de las instituciones, la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la condena a cuatro años de prisión para Damián Berruet. Se trata del hombre que, en mayo de 2024, intentó forzar la camioneta oficial del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, en un episodio que la justicia no leyó como un simple «robo al voleo», sino como un ataque con una «conciencia clara contra uno de los pilares del sistema republicano».

La resolución, dictada este jueves 26 de febrero de 2026, ratifica la sentencia por el delito de robo en grado de tentativa doblemente agravado por el uso de un instrumento similar a una ganzúa y por tratarse de un vehículo en la vía pública.

El episodio ocurrió el 30 de mayo de 2024, aproximadamente a las 13:40 horas, en la calle Uruguay al 500, en uno de los laterales del Palacio de Tribunales. Un suboficial de la Policía Federal Argentina (PFA), encargado de custodiar el estacionamiento de la Corte Suprema, advirtió maniobras sospechosas sobre una camioneta Toyota Hilux SW4 blanca, asignada al Dr. Rosatti.

Al ser interceptado, Berruet portaba un objeto punzante con el que intentaba forzar la cerradura. Tras un intento de fuga, fue detenido a pocas cuadras, en la intersección de Lavalle y Paraná. Durante la requisa se le incautaron un equipo de comunicación tipo handy, adaptado para funcionar como inhibidor de señal, capaz de anular sistemas de alarma y cierre centralizado, un destornillador de 30 centímetros de largo, afilado y con tres puntas y una llave tipo Allen con uno de sus extremos limado en forma de punta.

En el marco del juicio oral, el fiscal Diego Luciani sostuvo que el hecho se produjo en un contexto de «hostigamiento y asedio» contra el presidente de la Corte, citando intentos previos de hackeo, el proceso de juicio político y pintadas intimidatorias tras la condena a Cristina Kirchner.

Según la acusación, «el objetivo era Rosatti», destacando que, en su indagatoria, el acusado habría manifestado que buscaba específicamente un teléfono celular.

Las pruebas fílmicas analizadas por el tribunal permitieron reconstruir el recorrido de Berruet desde su salida del hotel donde residía transitoriamente. Las cámaras registraron que el acusado caminó un kilómetro y medio, pasando frente a más de cincuenta vehículos sin detenerse, hasta llegar al lugar reservado para la Corte Suprema. Allí, tras chequear la patente del vehículo blanco, inició la maniobra de apertura.

La defensa de Berruet apeló la condena argumentando que se trató de un «robo al voleo» bajo un estado de consumo de estupefacientes y cuestionó la gravedad institucional alegada. Sin embargo, los jueces Diego Barroetaveña, Carlos Mahiques y Juan Carlos Gemignani rechazaron estos planteo y destacaron que Berruet realizó la maniobra con «previo conocimiento» de que el vehículo pertenecía a la Corte Suprema, dado que el lugar estaba señalizado y bajo custodia policial. Tal conducta reveló una «conciencia clara del ataque a uno de los pilares fundamentales del sistema republicano», buscando trascender contra un poder del Estado.

El acusado ya contaba con cinco condenas previas por delitos contra la propiedad y resistencia a la autoridad, además de un proceso abierto por tentativa de homicidio contra una expareja.

La pena de cuatro años se consideró proporcional, situándose un año por debajo de lo solicitado por la fiscalía.