Con los bolsillos más flacos por paritarias que vienen ajustando por debajo de la inflación desde hace ya muchos meses, y en un contexto de caída de la actividad en muchos sectores industriales, no sorprende que el consumo esté «planchado», incluso en las categorías que integran los productos de primera necesidad o de consumo masivo.
Se trata básicamente de alimentos, bebidas alcohólicas y no alcohólicas, productos de limpieza e higiene personal, que según los últimos relevamientos vienen en caída o en rojo desde noviembre pasado.
El último relevamiento de la consultora Scentia destaca que en el enero el conjunto de canales, que incluye cadenas de supermercados, autoservicios independientes, mayoristas, kioskos y tiendas, e-commerce y farmacias, cayó -1,1%, luego de dos meses con ventas estables, literalmente con cero variación interanual, lo cual ya es todo un dato teniendo en cuenta que hablamos de noviembre y diciembre, dos meses «calientes» en materia de consumo.
En este escenario las principales caídas se registraron en los canales que representan los mayores volúmenes de venta, como supermercados, que se desplomó -15,4% interanual en enero y -3,3% versus diciembre pasado, en tanto que en el canal autoservicios independientes la baja fue de -12,5% interanual y -4,2% contra diciembre 2025, mientras que en mayoristas se observó una caída de -14,6% y -0,8% respectivamente.
No sorprende entonces que entre los fabricantes de productos de consumo masivo, estén con «la guardia alta», ante lo que describen como un «año muy desafiante».
«En el primer semestre de 2025 estuvimos bien, hasta mitad de año. Cuando subió la tasa de interés y empezó a moverse el dólar, cayeron nuestras ventas porque nuestros clientes nos dicen que se desplomó el consumo», aseguran en estricto off the record en una empresa líder del sector alimentos.
La explicación que encuentran es que los canales de distribución minorista, como supermercados y mayoristas «venían muy stockeados» desde fines del gobierno anterior, entonces ante la baja de ventas buscaron reducir stocks y comprar menos a los fabricantes. «Si antes nos compraban 10, pasaron a comprar 3, el golpe fue muy fuerte».
Coinciden en este diagnóstico en otra importante compañía del rubro, y aclaran que en este contexto la variable de ajuste fue la rentabilidad. «El año pasado nuestra lista de precios aumentó la mitad que la inflación».
Así, los fabricantes de productos de consumo masivo debieron extremar las estrategias para mejorar la productividad, que «fue toda contra la rentabilidad», explican.
«El año pasado implementamos un reunión semanal de todos los directores de la compañía para ver cómo recortar costos y hacer una reestructuración sin despidos», admiten en otra compañía líder en su segmento, bajo condición de anonimato. Y aclaran: «el que no hace los deberes, está complicado».
De cara a este año, el panorama luce algo mejor. «Arrancamos 2026 con mejores expectativas y con precios muy buenos, de hecho, el ingreso de productos importados no nos pegó», apuntan.
Parte de las expectativas positivas tienen que ver con que este año la macro probablemente tenga menos desafíos que el año pasado, especialmente porque no es un año electoral. Además, los clientes (supermercados, autoservicios, y mayoristas, esencialmente) ya ajustaron sus stocks, con lo que pese a que pueda estar resentida la demanda, «van a tener que volver a comprar».
«Las empresas de consumo masivo vamos a estar un poco mejor, aunque no por mejora de los salarios», confiesan. En este escenario, la sanción de la ley de reforma laboral y su reglamentación y puesta en vigencia este viernes, genera menos expectativas que las que podría suponer el Gobierno.
«La clave es cómo recomponer el consumo. La reforma laboral no la tenemos en agenda, con la gente que tenemos podemos surfear la ola, no vamos a contratar, para eso primero tiene que recuperar el consumo», dijeron en una compañía del sector.
«No pensamos en contratar más gente, ni tampoco vamos a reducir posiciones ajustando la dotación», el cambio de tendencia vendrá cuando se recupere el consumo, coinciden en otra empresa. Y remataron: «Hoy lo que miramos el es tipo de cambio, el precio de las materias primas, y la tasa de interés, ésa es la clave».
