Los precios del petróleo superaron los tres dígitos por primera vez desde 2022, una clara señal de cómo la guerra con Irán está limitando los suministros globales y elevando los costos para los consumidores en medio de temores de una prolongación del conflicto.
El precio por encima de los 100 dólares por barril, de gran importancia psicológica, aumentará el sufrimiento de los consumidores, muchos de los cuales no apoyan la guerra y no fueron advertidos de su inminente llegada. Israel acaba de reconocer oficialmente que la guerra puede “durar mucho”.
El banco Goldman Sachs, a su vez, calcula que los valores llegarían fácilmente a los 150 dólares a finales de mes.
Constituye un grave revés para el presidente Donald Trump quien había buscado minimizar las subas del precio del combustible que ya se registran en Estados Unidos como “un pequeño fallo. Sabía exactamente lo que iba a pasar”, acaba de señalar a ABC News. Pero se trata de un año electoral y estas subas son fuertemente inflacionarias, además del rechazo entre la población a la guerra.
Signo de la preocupación, el presidente desvió la atención en la entrevista hacia los logros militares y aseguró que las fuerzas estadounidenses han destruido la totalidad de la Armada iraní. “Lo bueno es que hundimos 44 de sus barcos, que es toda su flota”, recalcó, datos no confirmados por la parte iraní que efectivamente ha perdido importantes buques de su armada.
El crudo Brent, de referencia mundial, cotizaba el domingo por la noche a 101,81 dólares, contra poco más de 82 dólares antes del conflicto. Mientras, el WTI, la principal métrica estadounidense, se situaba en 101,56 dólares, contra 77 dólares previo a la guerra.
Los conductores estadounidenses ya están sintiendo los efectos de los precios del crudo, que han subido más de 30 por ciento desde que comenzaron los ataques militares contra Irán, afirma el sitio Axios. Eso es 3,45 dólares por galón (3,7 litros).
Los analistas de Goldam Sachs calculan el alza este mes a un notal 150 dólares el barril, si no se soluciona la grave interrupción del flujo de crudo a través del estratégico estrecho de Ormuz que controla Irán.
Las exportaciones de petróleo a través de la vital ruta comercial que conecta a los mayores productores de petróleo del mundo con los compradores del mercado global han caído más de lo que el banco de inversión estadounidense había previsto inicialmente tras el ataque estadounidense-israelí contra Irán hace poco más de una semana.
Goldman Sachs había previsto que el flujo de crudo a través del estrecho se reduciría al 15% de los niveles normales, pero el bloqueo efectivo de Irán a los petroleros que pasan por la vía fluvial ha significado que solo 10% de los cargamentos de crudo que habitualmente transitan por la ruta comercial han podido pasar.
Un influyente analista petrolero, advirtió que su análisis de los flujos comerciales de la semana pasada sugería que el impacto fue 17 veces mayor que el pico de abril de 2022 que sufrió la producción rusa tras la invasión de Ucrania por parte del Kremlin, que elevó el precio del petróleo a 110 dólares por barril.
“Con base en estos nuevos datos, los acontecimientos y la magnitud del shock, ahora creemos que los precios del petróleo probablemente superarán los 100 dólares la próxima semana si no surgen indicios de soluciones para entonces”, declaró citado por The Guardian de Londres. “También creemos que es probable que los precios de crudo, especialmente los de los productos refinados, superen los picos de 2008 y 2022 si los flujos del estrecho de Ormuz se mantuvieran deprimidos durante marzo”.
El precio internacional del petróleo superó brevemente los 120 dólares por barril en 2022 y alcanzó máximos de 145 dólares por barril en la gran crisis económica y financiera de 2008, lo que en ambos casos tuvo graves consecuencias para la economía mundial.
