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Soto, Virginia Mercado y Kaleñuk esconden la verdad

La Cámara Penal Conclusional de Tucumán rechazó el acuerdo de juicio abreviado propuesto para Virginia Nazarena Mercado, la amiga de Paulina Lebbos que fue la última persona en verla con vida antes de su asesinato en 2006 y que 20 años después admitió haber mentido en el proceso judicial para encubrir el crimen.

La decisión fue tomada por el vocal de la Sala IV de la Cámara Penal Conclusional, Patricio Agustín Prado.

Mercado no pudo precisar qué afirmaciones falsas había realizado, qué información ocultó ni de qué manera su conducta encuadraba en el delito de encubrimiento agravado. “¿Cómo se puede admitir haber cometido un hecho que, en realidad, no se recuerda haber cometido?”, planteó con toda lógica el juez Prado.

“Virginia, Paulina te quería, te ayudaba, te apoyaba, te ayudaba en los estudios», dijo le imploró Alberto Lebbos. «Hacé memoria y decí la verdad, no tengas miedo. No tengas miedo, decí la verdad. No puede ser que los asesinos de Paulina, los encubridores, los testigos falsos, los abusadores de autoridad, los incumplidores de deberes de funcionarios públicos sigan caminando libremente entre nosotros. Vas a reivindicarte. Por favor, te lo ruego por la memoria de Paulina, por tu amiga. Sabemos cómo te quería. Por favor, decí la verdad. Decí la verdad”, insistió Lebbos, ante el silencio inmutable de Mercado quien desde el primer momento de la investigación generó confusión y jugó sucio.

Por otra parte hoy César Soto, llega al banquillo como principal acusado del homicidio, mientras que Sergio Kaluñuk, hijo del ex funcionario está imputado por encubrimiento.

El tribunal, integrado por los jueces Gustavo Romagnoli, Luis Morales Lezica y Fabián Fradejas, prevé que el debate se extienda por al menos dos meses. La acusación estará a cargo del fiscal Carlos Sale, en una causa que ya cuenta con condenas históricas a altos mandos policiales y ex funcionarios por las maniobras de distracción y falsificación de pruebas en las etapas iniciales de la investigación.

El caso Lebbos se remonta a la madrugada del 26 de febrero de 2006, cuando Paulina desapareció tras salir con amigos y dirigirse al domicilio de Soto en la calle Estados Unidos al 1200. Los investigadores sostienen que allí ocurrió una discusión que terminó con la muerte de la joven por asfixia. Su cuerpo fue hallado recién el 11 de marzo a la vera de la ruta 341, en un operativo policial que luego se descubrió que había sido fraguado por los efectivos para ocultar su inacción inicial.

Tucumán convive con un asesino suelto. La Justicia no tiene como pagar esa deuda con la verdad. Este proceso que comienza hoy es necesario pero no deja de ser un escándalo. Pasaron 20 años donde la Corte Suprema, el Ministro Fiscal y quienes deben auditar los juzgados no se inmutaron. Viven en otro país, encerrados en una burbuja, alejados de la sociedad. No funcionan como un poder de la República, funcionan como una casta superior sin remordimientos, y bien pagados por los ciudadanos con sus impuestos.