Como ocurre en cada temporal cuando cae mucha agua la localidad de La Madrid es la que más sufre las consecuencias por estar ubicada en una zona deprimida y que representa alta vulnerabilidad frente a la crecida del implacable río Marapa. Esta vez no fue diferente a situaciones anteriores. Unas 200 familias debieron ser evacuadas y pasaron la noche en la ruta 157.
Alrededor de 300 vecinos fueron ubicados en la la escuela de Taco Ralo. Los establecimientos educativos se transformaron en centros de evacuación y se suspendieron las clases en toda la provincia.
Cerca de allí, en Graneros, también se sufrieron las consecuencias de la crecida de los ríos por las inclementes tormentas. El agua salió del cauce e invadió la ciudad y se metió en las casas de los vecinos.
La Regional Sur de la Policía, a cargo de Marcos Barros, trabaja a tiempo completo asistiendo a los vecinos. el río Marapa creció tanto que desbordó y puso en peligro a muchos vecinos como ocurre cuando la cantidad de milímetros caídos es elevada.
Los vecinos de las localidades ubicadas en el sur de la provincia coincidieron que esta vez fue peor que la inundación sufrida en 2017. Muchos volvieron a perder parte de sus pertenencias, volvieron a la calle y pasaron una noche sin dormir pendientes de lo que ocurría hora a hora.
Pasar la noche debajo de una carpa en la ruta significa que es imposible conciliar el sueño. Es una situación angustiante. No hay posibilidad de relajarse. Todo es dolor, angustia y tensión. Hay un llanto contenido y una bronca acumulada que hay que procesar en todo momento.
Reciben asistencia del gobierno y de los solidarios que se acercan a llevarles algo de comida, eso calma un poco el dolor pero la situación no permite tener esperanzas que esta odisea sea corta porque sigue lloviendo y el pronóstico no es alentador por lo menos hasta las próximas 72 horas.
