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Caso Paulina Lebbos: el relato de Virginia Mercado pone la atención en Cesar Soto

En el marco del juicio por el Caso Paulina Lebbos, su amiga Virginia Mercado, declaró hoy vía Zoom y permitió confirmar una de las hipótesis principales que sigue la Justicia.

En la madrugada del 26 de febrero de 2006, luego de haber estado en la zona del abasto festejando, ambas tomaron un remís en la zona de Avenida Alem y Pasaje Gutiérrez y se dirigieron en primer término a la calle La Rioja 400 donde se bajó Mercado, y escuchó que Paulina le dijo al chofer que la llevara a Estados Unidos al 1.200 donde vivía Cesar Soto.

Virginia Mercado vive en Aguaray, provincia de Salta y enfrenta un proceso paralelo por encubrimiento. Hace menos de un mes, ante el juez Patricio Prado, admitió que había encubierto el crimen, pero en esa audiencia no quiso o no pudo decir a quién encubrió. La amiga de Paulina aceptó que formó parte del encubrimiento pero no expuso las razones de su conducta.

Ante esta reticencia el juez Prado rechazó el convenio y ahora será otro magistrado el que deberá resolver si se hace otro juicio abreviado o si se la somete a un juicio oral, donde podría recibir una pena mayor.

Un dato de fundamental importancia lo dio Mercado cuando contó que «en abril de 2005 ella llegó a mi departamento y nos contó que Soto la había agarrado del cuello y que ella escapó.  Ella siempre contaba que las discusiones eran por celos. Ella decía que Soto la amenazaba diciendo que si la veía en la calle la mataba», dijo con firmeza. «Él la celaba mucho. La controlaba por teléfono. Ella me contó eso varias veces», agregó. 

Alberto Lebbos siempre puso bajo sospecha a Soto por conocer ese antecedente. Lo sindica como un personaje violento y de escasa capacidad de razonamiento. De fuertes impulsos y que sentían envidia de Paulina por querer siempre aspirar a ser una mejor persona y a progresar.

Mercado, relató que cuando llegó a su departamento se durmió porque estaba muy cansada. Al otro día, 26 de febrero, cerca de las 14 la llamó Rosa, la madre de Paulina, para preguntarle si su hija estaba con ella.  «Yo le dije que estaba en casa de Soto y ahí me contaron que Soto los había llamado preguntando por ella. Yo intenté comunicarme a su celular varias veces, pero no contestaba», recordó.  

Allí comenzó un peregrinar del padre de Paulina para dar con el paradero de su hija. El 11 de marzo de 2006 se encontró el cuerpo de la joven a la vera de la ruta 341 en Tapia.

Pasaron 20 años de un proceso lleno de obstáculos donde hubo muchas personas que encubrieron y falsearon datos. Un caso que no tiene antecedentes en la historia judicial de Tucumán. Es una deuda con la verdad. La sociedad quiere saber quién mató a la joven Paulina Lebbos para cerrar este espeluznante caso que conmovió a la opinión pública.