El ciclópeo triunfo electoral de Javier Milei en 2023 convirtió a su hermana, Karina Milei, en ese mismo instante de proclamación, en una de las personas más poderosas de la Argentina. El salto de la dama provocó un cisma en el establishment: empresarios, gobernadores, jueces y quienes se alistaban como ministros de pronto tenían que pedir audiencia con ella, que provenía del llano y cuya primera imagen pública había sido unos años antes en un programa de Guido Kaczka, al que asistió para participar de un concurso junto a Aaron, su perro, del mismo nombre que el hermano mayor de Moisés. Karina, principal sostén emocional del Presidente, se abrazó a aquel poder delegado y, durante el primer año de exploración, simuló compartirlo.
Pero la era de espejismos sobre quiénes tomaban las decisiones más drásticas del Gobierno se terminó. Los hermanos Milei quedaron muy por encima del resto, en un extraño juego de doble comando que, en algunos asuntos bien precisos, deja a ella por sobre él. Resulta natural entonces que, incluso entre quienes se definen como karinistas, aflore una pregunta: ¿Tiene la secretaria General de la presidencia los recursos para afrontar tanta presión? Esta semana se la vio ansiosa, irritable y propensa a transitar por la cornisa.
Hubo tres episodios que la alteraron. El primero fue el impacto que generó la noticia de que Manuel Adorni había viajado a Nueva York en el Tango 01 junto a su esposa, Bettina Julieta Angeletti. Adorni llegó a la jefatura de Gabinete de su mano. Apenas trascendió la foto de la pareja se supo que Adorni también había viajado en el Feriado de Carnaval a Punta del Este, junto a su familia, en un vuelo privado. Se supo y se vio. Un video lo muestra cuando sube al Hondajet, matrícula LVHWA, de la compañía Alphacentauri, que salió el jueves 12 de febrero a las 20.21 y aterrizó 35 minutos después. Karina entró en crisis. No por el hecho, sino por la difusión. «Si vienen por Manuel, vienen por mí», es su lógica.
La funcionaria chateó y habló con sus colaboradores en reiteradas ocasiones para tratar de sortear el conflicto. Buscó, como siempre, culpables. ¿Quién había guardado la filmación del aeropuerto de San Fernando hasta que llegara el día oportuno? ¿Fueron los efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria? ¿Fue algún empleado de Migraciones? ¿Y si, directamente, fue un hombre de la Side?
Desde hace tiempo, Karina está convencida de que quieren hacerle daño y de que detrás del objetivo podrían haber espías orgánicos o inorgánicos. A veces cree que los ataques provienen de sectores políticos enfrentados con La Libertad Avanza, como el kirchnerismo, que buscarían tumbar al Gobierno. Pero, en tiempos de desasosiego, que no son pocos, sostiene que los deseos malditos provienen de la intimidad de la administración libertaria. Cuando eso ocurre, asoma un único nombre, el de Santiago Caputo. Es la principal diferencia que mantiene con el jefe de Estado sobre la organización del Gabinete: Milei considera que Caputo es incapaz de hacerle mal. «Él también es mi hermano», dice en las charlas reservadas de la Residencia de Olivos.
Karina llamó en persona a varios ministros para que salieran públicamente a respaldar a Adorni. Con el único que no habló fue con Caputo, aunque el gurú sí intercambió mensajes con el propio Adorni, con el que mantiene un buen diálogo. Los funcionarios, entre ellos Caputo, salieron en fila a respaldar al conductor del Gabinete. Se trató de la misma estrategia que usaba el kirchnerismo cuando alguno de sus referentes atravesaba un problema.
No es lo único que Karina le copió los kirchneristas: ella también embistió contra los periodistas al hablar en X de «basura mediática«. Nada dijo, en cambio, acerca de por qué Adorni viajó con su esposa en el avión presidencial ni por qué se alojó en el hotel en el lujoso hotel cinco estrellas The Langham, cuando el propio Gobierno, se supone, prohíbe semejantes privilegios y ha intentado hacer un culto de la austeridad. Alguien que ya no habita los despachos libertarios, pero que supo hacerlo, recordó que durante sus dos años como diputado Milei sorteaba su sueldo y bromeó: «Si sobran asientos en el Tango 01 podríamos sortearlos».
El silencio de Karina también abarcó el vuelo privado de Adorni a Uruguay junto a Marcelo Grandio, el fundador de la productora Imhouse, que tiene contratos con la TV Pública y a la que debió renunciar en medio del escándalo. El jefe de Gabinete acumula decenas de enemigos que no le perdonan un pecado que consideran mortal: su sarcasmo permanente al frente de los micrófonos. Hay más de uno que rastrea sobre su vida pasada y actual.
La hermanísima tuvo su segundo momento de tensión en la semana cuando el abogado de la AFA, Gregorio Dalbón, declaró que la situación de Claudio Tapia y Pablo Toviggino (quienes están acusados de retenciones indebida de aportes previsionales y tributos por más de $19.000 millones, según denuncias de ARCA) se iba a solucionar políticamente y aludió a ella. Karina escribió en X: «Conmigo ustedes no tienen nada que arreglar. Están en manos de la Justicia y si son culpables tendrán que pagar con todo el peso de la ley. Fin». Milei replicó el mensaje.
Se habló en algunos sitios de la rápida y contundente respuesta. Sin embargo, pudo haber sido una salida más bien de ocasión. «Si son culpables», dijo, apenas. Ni chorros ni corruptos ni delincuentes ni ninguna de las calificaciones habituales que hacen los libertarios. Tal vez habría que dirigir la mirada hacia el Ministerio de Justicia, que ahora comanda Juan Bautista Mahiques, a quien en Comodoro Py identificaban hasta la semana pasada como el cerebro de la defensa judicial de Toviggino.
Desde el día de la jura, Mahiques tiene distintas metas, de las más vastas. Karina está obsesionada con que la desliguen cuanto antes de la causa $Libra. Difícil. En las últimas horas recibió noticias que no esperaba. Un informe de la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación (DATIP) reveló que la secretaria general y Milei hablaron por teléfono con Mauricio Novelli antes e inmediatamente después del tuit en el que el primer mandatario promocionó la criptomoneda $Libra, que subió exponencialmente a partir de ese texto y, luego, se derrumbó y generó pérdidas millonarias por cerca de 100 millones de dólares. El dato expone una contradicción de Milei, que en aquel momento se defendió diciendo que él solo había intervenido cuando el lanzamiento de la cripto ya era público.
Karina recibió la noticia del peritaje telefónico con enfado y comprendió que su exigencia de ser apartada de la investigación no será un trámite exprés. Es lo que le dijeron tantas veces algunos asesores y no quiso escuchar. «Está en juego la destreza de Mahiques«, dice un viejo colaborador del ministro.
Las complicaciones de los Milei asoman a la par de la encerrona en la que parece estar la economía. El Indec difundió esta semana que la inflación de febrero fue del 2,9%, mismo número que en enero, por encima de las proyecciones, lo que establece un acumulado de 5,9% en los primeros dos meses del año. En el Presupuesto aprobado en el Congreso se prometía un 10,1% para todo 2026. Un economista liberal pero anti Milei apunta: «Si lo logra, me pongo al frente de la campaña para que le den el premio Nobel».
Hace nueve meses que el Indice de Precio al Consumidor ofrece cifras que, miradas todas juntas mes a mes, lucen inquietantes: marcó 1,5% en mayo, 1,6% en junio, 1,9% en julio y agosto, pasó a 2,1% en septiembre, aumentó a 2,3% en octubre, llegó a 2,5% en noviembre, cerró 2025 con 2,8% en diciembre y dio 2,9% en enero y febrero. Ahora viene marzo, un mes complicado por el inicio de clases. Debería dar por encima del 3%. Si algo faltaba era otra guerra y en Medio Oriente, desde hace dos semanas, no hay respiro. Las complicaciones en el estrecho de Ormuz, por donde pasa el veinte por ciento del comercio mundial de petróleo, disparó el precio del barril de crudo.
A la inflación se suma la preocupación por el empleo. Según la secretaría de Trabajo, en diciembre se perdieron 12.400 fuentes puestos. En los últimos siete meses, el asalariado privado registró variaciones mensuales negativas, acumulando una pérdida de 96.800 empleos. Desde Nueva York, Milei volvió a atacar a los empresarios Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla. Son elecciones.
Como Karina en el caso Adorni, Milei busca culpables para explicar por qué, si todo va tan bien como el proclama, la actividad no despega. “¿Quieren saber cómo va a crecer la economía? Va a subir como pedo de buzo” , dijo el 25 de abril de 2024.
