Impredecibles y terminales a la hora de sostener o despedir a un funcionario, los hermanos Milei atraviesan días de alta intensidad en la reconfiguración del equipo para avanzar en el tercer año (la segunda mitad) del mandato. Si bien Karina Milei configuró un plan para avanzar en casilleros que eran propiedad de Santiago Caputo, nunca esperó tener que decidir sobre el jefe de gabinete Manuel Adorni, su funcionario más leal y, quizás, quien mejor entendió dónde estaba el verdadero poder. A pesar de los rumores y nombres propios para reemplazarlo, el funcionario sigue al frente del cargo. Por la tarde del 24 de marzo se comunicó su agenda en lo que apunta a ser una estrategia de salir a atacar nuevamente. Conferencia de prensa —con preguntas incluidas— actos con ministros (Juan Bautista Mahiques y Federico Sturzenegger el miércoles y Luis Caputo y Alejandra Monteoliva el viernes) y el cierre de semana junto al Presidente y su hermana. ¿Significa que el capítulo está cerrado? Aunque quisiera escribir “Fin”, Adorni sabe que puede suceder cualquier cosa. Sobre todo si aparecen más cuestiones de su vida privada que no pueda justificar.
El Gobierno buscará retomar la agenda. El video publicado por los 50 años del golpe de Estado no llamó la atención como el año pasado. Un planteo negacionista financiado con recursos del Estado debe haber sido lo que más unió a la vicepresidenta Victoria Villarruel con su compañero de fórmula. Durante la tarde el Presidente volvió a X para hablar de uno de los temas que más preocupa a esta administración: La inflación. Milei apuntó un gráfico sobre inflación recibida y entregada por las últimas administraciones y señaló: “El gráfico muestra que salvo el actual gobierno, todos los restantes dejaron una mayor inflación que la recibida. Esto no significa que el problema de la inflación esté terminado pero está claro que vamos por el buen camino”. ¿Será que el arco se corrió y ahora se venderá como objetivo cumplido si se mantiene una inflación menor a la que dejó el Frente de Todos? Si bien los datos oficiales marcan una caída en el consumo y una suba del desempleo, el Gobierno vende su propio relato. “Bajamos inflación y aumentando el nivel de actividad, el cual se encuentra en pico histórico…”, respondió Milei a un usuario que reclamaba por la actividad económica. El Presidente respondió decenas de mensajes y uno de ellos no dejó dudas sobre la idea que hay en la mesa chica de Casa Rosada sobre lo que puede y lo que no puede hacer la gestión económica en lo que se refiere a actividad: “Sabías que pretender meter al Estado en la ‘micro’ es pedir corrupción y desigualdad ante la ley?”, dijo.
La última encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de marzo de 2026, realizada por la Universidad de San Andrés, mostró un deterioro de la satisfacción general: Sólo el 33% de los argentinos se muestra satisfecho con la marcha general de las cosas, una caída de 7 puntos porcentuales respecto a la medición de noviembre de 2025. Por el contrario, la insatisfacción escaló al 65%. La gestión de Milei, por otra parte, registra un 38% de aprobación frente a un 59% de desaprobación. La agenda de problemas muestra, además, la preocupación que escaló hasta el primer lugar: los bajos salarios (37%) y la falta de trabajo (36%) se consolidaron como las principales preocupaciones del país, superando incluso a la corrupción (33%). Otro dato preocupante es la expectativa del futuro inmediato. El sentimiento negativo creció y el 46% de los encuestados cree que la situación del país empeorará en el próximo año, mientras que solo un 30% aún mantiene la esperanza de una mejora. Ese tipo de estudio de San Andrés se condice con el dato más duro de los últimos días que señaló que el desempleo también subió el año pasado de 6,6% a 7,5%, el valor más alto tras la pandemia.
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que realiza la Universidad Torcuato Di Tella registró en marzo de este año una caída por cuarto mes consecutivo, alcanzando la cifra más baja desde que asumió su mandato en diciembre de 2023 con 2,30 puntos. El bajo nivel de confianza en el Gobierno de Milei “se ubica en valores muy similares al de la gestión de Mauricio Macri”, que en marzo de 2018 tenía un ICG de 2,32 pese a haber ganado las elecciones legislativas de 2017. El informe, que fue destacado por la gestión libertaria durante 2024 cuando los números le daban por encima de toda gestión anterior, agregó un dato que inquieta aún más a la administración nacional: “El promedio de la gestión Milei desciende a 2,43 puntos, su registro más bajo desde el inicio del mandato, ubicándose en una posición intermedia entre el promedio que Macri (2,55) y Fernández (1,99) registraron en el mismo tramo de sus respectivas gestiones”.
