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Milei dijo que el problema de la inflación no está terminado

A pocos días de conocerse que la inflación de febrero fue del 2,9% y que se mantiene en una curva ascendente desde hace nueve meses, el presidente Javier Milei defendió el rumbo de su política económica y aseguró que la Argentina va “por el buen camino”. “Salvo el actual gobierno, todos los restantes dejaron una mayor inflación que la recibida”, escribió en X.

El posteo del presidente se adjuntó a un gráfico en el que se compara el comportamiento inflacionario durante las últimas gestiones. En ese mismo mensaje, agregó que la desaceleración de los precios no implica que el problema esté resuelto, pero advirtió: “está claro que vamos por el buen camino”.

El planteo se dio en un contexto en el que distintos indicadores privados anticipan que la inflación de marzo se ubicaría por encima del 3%, impulsada por subas en educación, tarifas, combustibles e indumentaria. En paralelo, Milei asegura que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) comenzará con 0 en agosto de este año.

Tras la publicación inicial, Milei interactuó con usuarios que cuestionaron su diagnóstico. Ante un comentario que ironizaba con la idea de que “aumenta todo, pero baja la inflación”, el Presidente respondió: “Puede aumentar todo y bajar la inflación porque esta mide la tasa de variación de precios”. Y precisó que “si suben pero menos que antes, la inflación baja”.

En otros posteos, Milei insistió en que su administración logró revertir la tendencia que heredó y defendió la estrategia económica. “Nunca dije que la tarea haya terminado, dije que somos los únicos que la estamos bajando desde el nivel heredado”, sostuvo.

Además, reconoció dificultades en el proceso de estabilización. “Han habido contratiempos pero eso no hará que abandonemos la lucha con las herramientas del manual de la libertad”, señaló.

La insistencia del Presidente en este tema no es casual. La evolución de la inflación se mantiene como uno de los principales activos políticos del Gobierno, en un contexto en el que otros indicadores económicos generan mayor incertidumbre.

El oficialismo busca instalar la idea de un cambio de tendencia, aun cuando el nivel general de precios sigue en valores elevados y los aumentos impactan en el bolsillo.

En ese marco, con el argumento de que la suba de precios en términos absolutos y la desaceleración del ritmo inflacionario son cuestiones diferentes, volvió a defender el rumbo económico y dejó en claro que, pese a las tensiones, la promesa de la baja de la inflación seguirá siendo el eje central de su narrativa.