Axel Kicillof busca puntos de consenso básico en la representación institucional de la Provincia para sustentar su firme postura opuesta a las políticas de Javier Milei. Esa base territorial se expresa en los 135 municipios que administran la cuestión pública en Buenos Aires, con las carencias y las restricciones que impone el ajuste en los fondos y la retracción económica que marcan los indicadores de la macro.
Para eso, convocó este jueves a todos los alcaldes bonaerenses para discutir las “consecuencias económicas del gobierno de Milei en el sistema productivo y económico”. Pero no hubo asistencia perfecta y concurrieron 62 intendentes. No todos los jefes comunales tuvieron igual predisposición para asistir a la invitación del gobernador: estuvieron principalmente los intendentes que integran el espacio kicillofista dentro del PJ y los jefes comunales de la UCR. En cambio, hubo faltazos clave de La Cámpora, el Frente Renovador y de los intendentes del PRO.
Con el aporte de datos técnicos que expuso el ministro de Economía, Pablo López, más el encuadre político que aportó el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, en la reunión se revisaron los “efectos devastadores” de las medidas nacionales en la caída de ingresos y el impacto que provocan sobre la actividad comercial y la industria.
Pero, además el gobernador encuadra esta exposición en el camino hacia la postulación como una opción del espacio peronista para las presidenciales del 2027. Un recorrido que este año comienza a tomar velocidad: en menos de 15 días, presentó su “think tank”, el Centro de Estudios Derecho al Futuro (Cedeaf) y reunió dirigentes aliados en CABA para instalar en ese distrito el espacio que lo sostiene como candidato. También participó vía on line de una actividad en Córdoba en este verano y en diciembre visitó Formosa. Siempre bajo el amparo del sello Derecho al Futuro (MDF).
Antes, pudo reordenar -al menos de manera transitoria- la cuestión interna. Desde el 15 de marzo es el presidente del PJ bonaerense, luego de una intensa y discutida gestión con el kirchnerismo expresado en La Cámpora y otros socios del peronismo provincial.
No es un dato menor. Porque buena parte de las dificultades que tuvo que franquear el gobernador en estos años de gestión, fueron el resultado de desacuerdos internos. Ahora, parecen saldados. Kicillof reclamó en sus actividades públicas por el 50 aniversario del golpe cívico-militar, por la libertad de Cristina Fernández. Eso parece amalgamar las diferencias con el espacio que lidera el hijo de la ex presidenta, Máximo Kirchner.
El gobernador y su ministro de Economía plantearon que en dos años de gestión libertaria, la Provincia dejó de percibir 22 billones de pesos por fondos que le “corresponden por derecho”. Incluye partidas “discrecionales” no remitidas, obras que se interrumpieron, suspendieron o anularon y suspensión de planes nacionales con impacto en el distrito.
A eso se suman tres meses consecutivos de caída de la recaudación nacional. Sólo en enero la coparticipación cayó 7% y Buenos Aires recibió $ 400 mil millones menos. Según el diagnóstico que hicieron en el Salón Dorado de la calle 6 de La Plata, el escenario reconfigura los presupuestos de la Provincia y de los 135 municipios. “Se confeccionaron presupuestos con 10% de inflación anual y ya casi llegamos a ese número en el primer trimestre”, se escuchó en Gobernación.
Casi ningún jefe comunal desconoce ese diagnóstico. Es más: lo afronta todos los días con malabares para cumplir con los servicios vecinales. Ante la convocatoria del gobernador, no hubo asistencia perfecta. Cada cual tuvo sus motivos.
Por La Cámpora estuvieron Julián Alvarez (Lanús), Maximiliano Wesner (Olavarría) e Iván Villagrán (Areco). Se supo que Eva Mieri (Quilmes, referenciada en Mayra Mendoza) no pudo ir por cuestiones de agenda. “Pero otros compañeros asistieron”, se aclaró en el espacio. Tampoco estuvo Federico Otermín (Lomas de Zamora) ni Federico Susbielles (Bahía), a más de 600 kilómetros de distancia de la reunión.
Mismos argumentos tuvieron los jefes que responden al Frente Renovador. Son cinco y “algunos pudieron coordinar otras actividades para aprovechar el viaje. Otros están muy atados a la gestión”, se explicó en el sector que lidera Sergio Massa.
La oposición pura también tuvo posturas dispares. El más enfático fue el neo libertario Diego Valenzuela, quien no es intendente porque dejó el cargo para postularse como senador provincial por la lista de LLA. Pero aún comanda Tres de Febrero. “En lugar de dedicarse a gobernar y resolver los muchos problemas que tenemos los bonaerenses, su prioridad (la de Kicillof) es oponerse al gobierno nacional”, expresó en X.
Similar a esa postura, en el PRO decidieron mantenerse al margen. “Kicillof está enfocado en su posicionamiento electoral para el año que viene. En vez de convocar para resolver los graves problemas de todos los días, llama a hablar de economía nacional”, se quejó el senador Pablo Petrecca, ex intendente de Pergamino. “La provincia está sin gestión. Entendemos que hay una escasez de recursos momentánea, pero Kicillof administra la provincia desde hace 6 años”, dijo el diputado Fernando Rovello (PRO). Es, aseguran, la posición del macrismo.
El radicalismo definió una participación “institucional”. Envió una delegación del Foro de Intendentes Radicales, con un puñado de reclamos y pedidos concretos para dejar en mesa de entradas. Incluyeron en el listado “mejorar la gestión y fortalecer la administración de áreas sensibles como la educación, la salud, la seguridad, el IOMA y el IPS”.
“Para abordar estas cuestiones de la gestión estamos dispuestos a participar. Pero no para participar de un acto de campaña de Kicillof. No nos vamos a prestar para esa foto”, planteó el diputado Diego Garciarena (UCR).
En total, asistieron 62 de los 135 intendentes. Kicillof tuvo su instantánea. Aunque el cuadro estuvo lejos de quedar completo.
