Alberto Tasselli, extitular de la firma Faraday S.A., confirmó este martes en el juicio oral por los Cuadernos de las Coimas haber realizado seis pagos a funcionarios del kirchnerismo durante 2013. Dijo que lo hizo por temor a represalias y luego de recibir “aprietes”.
“Quisiera confirmar que [Roberto] Baratta me llamó en un momento por teléfono y me solicitó un aporte para la campaña”, relató Tasselli, tras hacer una breve introducción sobre Faraday, la empresa que dirigía al momento de los hechos, que fabricaba transformadores eléctricos.
El empresario sostuvo que los pedidos de Baratta -mano derecha del exministro Julio de Vido– eran “insistentes” y llegaban en forma de “apretada”. Recordó, además, que durante su primer encuentro el exfuncionario le dijo: “Esto es lo que me tenés que dar para la campaña”. Y le mostró “un papelito sobre el escritorio con un 1″.
“Estaba prácticamente obligado a aceptarlo -se defendió-, porque mi único cliente era el Estado. Lo único que yo producía en proporción muy importante eran máquinas de 500 kV. No había quien más pudiera comprarme esos equipos”.
En línea con la declaración que volcó durante la instrucción, Tasselli dijo haber quedado muy “sorprendido” por el pedido en sí y porque se hubiera materializado a través de Baratta, a quien recordaba de reuniones previas, pero no reconocía como un interlocutor válido. “Era una persona que no tenía nada que ver con la licitación”, explicó. “De transformadores no entendía absolutamente nada”, agregó.
Taselli sumó: “Una vez me entrevistó el subsecretario de energía eléctrica del ministerio y no sabía para qué servía un transformador en el sistema eléctrico. Me dejó helado”. En ese momento el secretario de energía era Daniel Cameron, pero no quedó claro si se refería a él o alguien que trabajaba para él.
Al ser consultado por el Tribunal, precisó un total de seis entregas de dinero, todas en pesos, a pesar de que Nelson Lazarte, tras el primer pago, le dijo que no se “hiciera el boludo”, que debía entregar dólares.
Tasselli se convirtió así en el primer empresario arrepentido en declarar y contestar preguntas durante el juicio oral.
Antes que él, este martes fueron indagados los empresarios arrepentidos Angelo Calcaterra, Héctor Sánchez Caballero, Benito Roggio y Armando Loson. Todos ellos optaron por no declarar, acentuando el silencio que se impuso como regla general durante las últimas audiencias del juicio que tiene a Cristina Kirchner acusada de ser la cabeza del esquema y destinataria final de todos los pagos.
Calcaterra, director de IECSA y primo del expresidente Mauricio Macri, permaneció apenas minutos frente a los jueces del Tribunal Oral 7, contestando las preguntas de rigor: 68 años, divorciado, arquitecto, respondía el empresario.
“No por el momento”, dijo cuando lo consultaron si iba a prestar declaración, siguiendo la estrategia que predominó en casi todas las defensas.

Un paso igual de raudo por los estrados tuvieron hoy Héctor Sánchez Caballero, también de la firma IECSA; Armando Loson, de Albanesi S.A y Aldo Benito Roggio, del Grupo Roggio.
En el proceso previo al juicio, todos ellos confesaron haber tenido participación en la maniobra, ofreciendo detalles de la trama en sus respectivas colaboraciones con la Justicia: dijeron haber “cedido” ante las presiones de exfuncionarios como Baratta por “temor a represalias” y haber entregado sumas para destrabar los pagos de las distintas obras.
La negativa de los empresarios a contestar preguntas volvió a agitar el malestar en las defensas de Cristina Kirchner, el exministro De Vido, Baratta y otros exfuncionarios, que se oponen a que esos acuerdos “delatores” formen parte del juicio y reclaman a los jueces que, de integrarse, puedan confrontar a los arrepentidos con preguntas.
Pese a que el tribunal ya rechazó el reclamo, cada una de las defensas hoy volvió a plantear sus reparos.
Tampoco declararon ni contestaron preguntas el empresario Raúl Victor Vertúa y el otro chofer del ministerio de Planificación imputado en la causa, Hernán del Río, a quien se le atribuye una participación en la recepción de los pagos. La defensa del chofer pidió que se leyera en voz alta la declaración que hizo en etapa de instrucción.
“Quiero decirles que quiero colaborar, que estoy asustado -leyó uno de los secretarios del Tribunal- Que a los dos días que apareció mi nombre en la televisión, me han amenazado a dos cuadras de mi casa en una moto, dos muchachos, me dijeron que el silencio es salud, por eso estoy aterrado”.
Quien también declaró al comienzo de la audiencia y negó los cargos fue Carlos José Mundin, presidente del directorio de la empresa constructora B.T.U. S.A.
Mundis reconoció haber tenido reuniones “de trabajo” con Baratta, pero negó la existencia de pagos irregulares. Intentó derribar las anotaciones del chofer Centeno que lo incriminaban, aduciendo que se encontraba en otras ubicaciones de la Ciudad. “Hay por lo menos cuatro anotaciones en donde se supone que yo me encuentro con el señor Baratta que no son reales”, se defendió.
