Con un amplio apoyo político –menos de los K-, la Corte presentó este lunes un proyecto para tratar de eliminar la discrecionalidad y la “rosca” política en la elección de candidatos a jueces nacionales por sobre los méritos académicos, morales y profesionales de los postulantes.
Lo hizo justo en momentos en que el Gobierno dice que mandará los primeros 62 candidatos a jueces de las ternas que tiene el presidente Javier Milei de unas 300 vacantes que hay en todo el país.

Así los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti presentaron el llamado “Proyecto de Reglamento de Concursos para la Selección de Magistrados” aprobado por acordada 4/2026 el 25 de marzo pasado.
Horacio Rosatti no lo firmó porque es, además, presidente del Consejo de la Magistratura, donde habrá un arduo debate y como seguramente Cristina Kirchner dará la orden de oponerse deberá votar.
El Consejo de la Magistratura es el órgano que selecciones, propone, sanciona y destituye jueces desde 1994 y es el que deberá debatirlo, aprobarlo o rechazarlo.
No solo hubo casos de discrecionalidad en los concursos -que tardan un promedio de 6 años– sino del abuso de la entrevista individual en la cual un consejero le pone un alto puntaje al candidato y así pasa a integrar la terna pese a que le fue regular en los exámenes, como pasa ahora con una jueza que los K quieren poner en estratégica Cámara Federal de Casación Penal.
Antes de la reforma de la Constitución, los presidentes de los bloques de diputados del PJ, José Luis Manzano y de la UCR, César Jaroslavsky, se repartían los candidatos a jueces según los resultados de las elecciones. Así llegó a ser juez federal el polémico Norberto Oyarbide, entre otros.
O el caso de Luis Rodriguez. quien llegó a juez federal en 2012 a través de un polémico concurso en el Consejo de la Magistratura para el cual antes de rendirle pidió copia de un fallo similar al que días después debió rendir en el examen del Consejo. Fue sobreseído pero quedó en le memoria pública como un caso de favoritismo, entre tantos otros.
La presentación de este lunes contó con la participación del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, el Procurador General de la Nación, Eduardo Casal, el Procurador General del Tesoro, Sebastián Amerio, los integrantes del Tribunal Superior de Justicia porteño Inés Weinberg de Roca, Marcela De Langhe y Santiago Otamendi; los jueces de la Casación Federal Diego Barroetaveña, Daniel Petrone y Mariano Borinsky; la senadora radical Carolina Losada y el fiscal Carlos Rívolo, entre otros. Y la presencia destacada del ex camarista León Arslanian.
El presidente del Colegio Público de la Abogacía de la CABA, Ricardo Gil Lavedra, no pudo ir pero mando un mensaje de apoyo. Sí estaban su candidata a reemplazarlo, Alejandra García, así como los jueces Alberto Lugones y Marcelo Gallo Tagle y el ex juez Luis Herrero, entre otros.
En el salón del palacio de Tribunales también fueron de la partida el ex diputado del PRO Pablo Tonelli –autor de un proyecto parecido-, el ex diputado de la UCR Marcelo Stubrin
En su discurso, Lorenzetti pidió hacer una autocrítica de cómo fue la selección de jueces desde 1994 hasta la fecha, y dijo que “esta acordada tiene una primera expresión que habla de un déficit estructural”.

En tal sentido, agregó: “El problema que advertimos, este déficit estructural, no se da solo en el Consejo de la Magistratura de la Nación, sino también en muchos procesos de selección en las provincias, donde hemos advertido un deslizamiento progresivo hacia una creciente partidización en la designación de jueces y juezas en todos los niveles”.
“Es como un puente que ya se transita demasiado entre los poderes ejecutivos y los judiciales”, subrayó en una alusión a provincia como Formosa, donde el gobierno Gildo Insfrán domina la justicia provincial gracias esos mecanismos viciados.
Luego afirmó Lorenzetti que “se trata de evitar que la selección de jueces y juezas sea algo arbitrario, discrecional, oscuro, que responda a intereses poco claros y que, además, varíe según los cambios políticos del momento, tanto en la nación como en las provincias”.
