En un contexto económico marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la desaceleración del consumo masivo, el presidente de la Cámara Argentina de Supermercados, Víctor Palpacelli, expresó su preocupación por la situación que atraviesa el sector y cuestionó la falta de señales concretas de recuperación.
“El consumo no se ha recuperado”, aseguró el dirigente, quien detalló que las cadenas regionales registran una caída interanual cercana al 5% en volumen de ventas. “Cuesta mucho revertir esa tendencia, más allá de los esfuerzos que hace cada comerciante para sostener clientes”, agregó.
Las declaraciones se producen tras una reunión entre representantes del supermercadismo y el ministro de Economía, Luis Caputo, quien pidió “paciencia” ante la compleja coyuntura. Sin embargo, desde el sector remarcan que la realidad cotidiana impone urgencias que no admiten dilaciones.
“El sostenimiento de los resultados depende pura y exclusivamente de que el consumo se reactive”, subrayó Palpacelli. En ese sentido, advirtió que, más allá de momentos puntuales como Seman Santa —que suelen impulsar levemente las ventas—, el escenario general sigue siendo de contracción.
La situación no solo afecta a grandes superficies comerciales, sino también a pequeños comerciantes, que enfrentan dificultades crecientes para sostener sus negocios. Costos fijos como alquileres, tarifas y reposición de mercadería se combinan con una demanda debilitada, generando un escenario de alta tensión.
Frente a este panorama, desde la Cámara proponen avanzar en medidas estructurales. Entre ellas, destacan la reducción de la presión fiscal, que —según explican— representa cerca del 50% del precio final de muchos productos. “Es clave que esa carga se reduzca para que se vea reflejada en góndola y alivie el bolsillo del consumidor”, planteó.
Además, señalaron la necesidad de combatir la informalidad, que estiman cercana al 50% en algunos segmentos, y de fortalecer los espacios de diálogo entre el sector privado y el Estado.
En paralelo, los supermercadistas buscan adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo, incorporando canales digitales y estrategias de venta online. No obstante, reconocen que estas herramientas, si bien ayudan, no alcanzan para compensar la caída generalizada.
“El problema no es solo cómo se vende, sino cuánto se vende”, resumió Palpacelli. Y concluyó: “La clave está en recuperar el poder adquisitivo. Sin eso, es muy difícil que el consumo vuelva a crecer”.
