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Consejo útil para cuando viajas al exterior que te evita sobrecostos

Viajar al exterior implica tomar una serie de decisiones y la forma de pagar suele pasar desapercibida, aunque puede afectar muy fuerte el presupuesto, especialmente si es en dólares. Si bien muchas personas creen que pagar con tarjeta simplifica todo, existe una práctica en comercios y terminales de pago que puede encarecer cada consumo.

El problema no está en la tarjeta en sí, sino en una opción que aparece al momento de confirmar la operación. Esto suele parecer conveniente a primera vista, pero en realidad esconde costos adicionales. Es fundamental conocer cómo funciona este mecanismo para lograr evitar estos sobreprecios y cuidar mejor los dólares disponibles.

Cuando se lleva a cabo una compra en otro país, el sistema de pago suele ofrecer dos alternativas: abonar en la moneda local hacerlo directamente en dólares (o en la moneda de origen de tu tarjeta). La segunda opción puede parecer más clara, ya que muestra el monto final en el momento, pero esa comodidad tiene un costo elevado.

El comercio o la entidad que opera el posnet aplica su propio tipo de cambio y ese valor suele ser menos conveniente que el que ofrecen los bancos o las redes de tarjetas como Visa o Mastercard, ya que se le suman cargos adicionales.

En muchos casos, el recargo puede ubicarse entre un 3% y un 15% extra sobre el valor original de la compra, pero no siempre se presenta de manera clara. Otro punto a considerar es la posible doble conversión, porque si tu cuenta ya opera en dólares y el sistema realiza una conversión intermedia, el dinero puede pasar por más de un tipo de cambio sumando costos.

La mejor decisión es elegir siempre la moneda local del país en el que estás. Ya que de esa forma la conversión queda en manos de tu banco, que suele aplicar mejores condiciones. Además, si la terminal no ofrece la opción correcta o realiza la conversión de forma automática, podés pedir que anulen la operación y la vuelvan a procesar, ya que tenés derecho a decidir en qué moneda pagar.

La práctica detrás de este problema se conoce como conversión dinámica de divisas, también llamada DCC por sus siglas en inglés. Este sistema permite que un cliente pague en la moneda de su país en lugar de la moneda local del comercio con el objetivo de tener una mayor claridad sobre el monto final, aunque en la práctica suele implicar un costo adicional.

El proceso funciona así: cuando insertás o acercás tu tarjeta, el sistema detecta el país de emisión. A partir de ese dato, calcula el importe en tu moneda y agrega un recargo por el servicio. Después el posnet muestra ambas opciones para que elijas. Si aceptás pagar en tu moneda, se aplica el tipo de cambio del proveedor del servicio, junto con la comisión correspondiente.

El comprobante suele incluir detalles como el valor original, el monto convertido, el tipo de cambio aplicado y el porcentaje adicional. El crecimiento de los pagos digitales y el aumento de los viajes internacionales impulsaron la expansión de este sistema, ya que estudios del Banco Central Europeo indican que cerca del 30% de los viajeros opta por esta alternativa sin conocer lo que implica.

A pesar de su difusión, la opción más conveniente sigue siendo pagar en la moneda local. Esto permite evitar intermediarios y acceder a condiciones más transparentes.