Horacio Rodríguez Larreta pretende volver a la primera línea de combate. A sabiendas de que una de las grandes batallas de las próximas legislativas se librará en la ciudad de Buenos Aires, el exjefe de gobierno aspira a reinventarse después del duro golpe que sufrió en las presidenciales de 2023, cuando fue derrotado en la interna con Patricia Bullrich.
Parado en la vereda de enfrente de Javier Milei y aún distanciado de Mauricio Macri, titular de Pro, Larreta evalúa alternativas para ser candidato en el distrito porteño en los comicios de este año, una instancia que será decisiva no solo para el futuro de la gestión de La Libertad Avanza (LLA), sino para la incierta reconfiguración del tablero opositor.
El expostulante presidencial prevé retomar su agenda política la próxima semana, después de unos días de descanso en Pinamar, adonde viajó para pasar las fiestas de fin de año junto a su familia. Ante sus íntimos, Larreta repite que no quiere apurarse a la hora de definir si formará o no parte de la próxima contienda electoral. Prevé tomar una decisión recién en marzo o abril, cuando se aclare el panorama político y el esquema de alianzas en la ciudad. En su cruzada por resurgir, camina con pies de plomo. Sus laderos admiten que tiene deseos de participar, pero asumen que arranca una carrera de obstáculos. “Voy a tomarme este tiempo para decidir”, les avisó a sus fieles antes de que recibiera el 2025 en la costa atlántica.
Aquellos que rodean a Larreta desde que retornó al llano reconocen que tiene voluntad de competir como candidato e intentar una vuelta a la política grande. La Capital, la última fortaleza del macrismo, le ofrece un escenario apropiado para volver al ruedo. Esas son las únicas certezas, porque Larreta todavía no tiene claro a qué cargo aspirar ni en qué instancia y, sobre todo, si correrá por dentro o por fuera de Pro. Todo indica que la llave para descifrar el último de estos enigmas la tiene Macri, quien se recluyó en Cumelén para descansar con Juliana Awada y Antonia, una de sus hijas, en plena escalada del conflicto entre Pro y la Casa Rosada. La “rosca” quedó en stand-by.
Pese a que allegados a Macri aseguran que los puentes de diálogo se mantienen abiertos y que retomaron los contactos, Larreta le hizo saber a su entorno que no habla con el expresidente. Quienes lo conocen deslizan que espera un gesto de Macri. “Si compite dentro o fuera de Pro va a depender de un llamado de Mauricio para negociar”, anticipa un interlocutor frecuente del exjefe porteño. En cambio, colaboradores de confianza de Macri especulan con que el alejamiento de Pro de Milei seduce a Larreta y lo acerca al exmandatario. “Nos dice que no se va a ir”, remarcan. Es el juego del gato y el ratón.
Si bien la semana pasada reeditó su feroz disputa con Patricia Bullrich por la fuga de 17 presos de una comisaría en Liniers, Larreta no prevé colocarse por ahora delante de las cámaras para instalarse en el ring político. Seguirá cultivando un segundo plano y hará recorridas sigilosas por barrios de la ciudad -esos contactos con vecinos enfurecen a Jorge Macri-. No tiene prisa porque, dado su nivel de conocimiento entre los votantes porteños de Pro, considera que no necesitara de un período de instalación para colarse en la cartelera. A su alrededor se jactan de que los últimos cimbronazos que sufrió su sucesor, Jorge Macri, -sobre todo, el temblor en seguridad- revalorizan la figura del exjefe porteño. “Hay un deterioro en la gestión de la Ciudad y eso debilita a Pro”, sostienen. La receta del larretismo ligada al consenso y a un plan sostenible de desarrollo no resultó atractiva para el universo antikirchnerista en 2023. Por eso, apuestan a reconstruir su perfil de gestor municipal, lejos de las estructuras orgánicas.
Con esa hoja de ruta, Larreta entiende que el desdoblamiento electoral que dispuso Jorge Macri con el fin de desafiar a Milei y resistir la avanzada de los libertarios en el terruño de Pro le abrió otra opción: ser candidato a legislador porteño y capitalizar su experiencia en la gestión local. En principio, esa votación se celebrará el 6 de julio -las primarias se harían el 27 de abril-, pero trascendió que la fecha podría adelantarse a mayo o fines de junio si Jorge Macri consigue el aval de la Legislatura para suspender las PASO -necesita 40 votos y el desenlace de las tratativas es incierto-. El adelantamiento es un asunto que despierta interés en el peronismo. “Creemos que ya no darían los tiempos”, estiman en la sede de Uspallata.
Está claro que Larreta aspira a volver a ser un personaje central de Pro y sueña con ser un ariete de la disputa contra Milei en la ciudad. ¿Se imagina al frente de la boleta de senador nacional o procura que Macri le otorgue un rol relevante en la futura competencia, como armador o jefe de campaña en la Capital? Son cálculos que hacen los operadores subterráneos de Larreta. En su mesa de arena estudian la chance de que el exalcalde edifique una tercera vía junto a Emilio Monzó, Florencio Randazzo o Nicolás Massot, en caso de que no haya un pacto con Macri. De hecho, hace unos meses Juan Schiaretti le propuso avanzar con un esquema conjunto.
No obstante, el exalcalde evita dar pistas cuando lo visitan dirigentes que formaron parte del extinto Juntos por el Cambio para auscultar sus planes. En esas conversaciones, Larreta apela a las respuestas evasivas, pero se desmarca de Macri. Él se mantiene en la misma tesitura: el expresidente no hizo más que “entregarle” el Pro a Milei. Es sabido que no “comulga” con la conducción del partido. Y está convencido de que Macri tensa la cuerda con la Casa Rosada porque sus laderos no accedieron a puestos codiciados en la nueva administración y no tiene influencia en áreas sensibles del Estado. “No es creíble que Macri tome distancia ahora del Gobierno porque Milei no le da lugar. Si no, se tirarían de cabeza. ¿Defendemos lo público y el rol del Estado? Los que se corrieron de los valores de Pro fueron ellos”, grafican cerca de Larreta. El guiño de Jorge Macri a Bullrich en la discusión con Larreta no colaboró. “Lo siguen destratando”, se lamentan sus seguidores. Por eso, prefiere mantenerse alejado.
En ese contexto, coinciden los consejeros de Larreta, contemplaría volver a competir dentro de Pro si existiera un ofrecimiento de Macri y si la reconstrucción del partido deriva en la gestación de un proyecto claro y amplio -que aglutine a exsocios de JxC, como Elisa Carrió (CC), radicales y peronistas no K-. “El Pro tiene que volver a ser el Pro, no un apéndice de LLA”, aventura un colaborador estrecho de Larreta. Quienes lo rodean lo escucharon despotricar contra sus laderos que coquetean con LLA: “Que Milei baje la inflación no implica que uno avale esas formas de agresión o lo que hace el gordo Dan”. Con Diego Santilli, uno de los grandes ausentes en su casamiento con Milagros Maylin, no volvió a hablar. Tampoco recompuso el desgastado vínculo con Soledad Acuña, quien se acerca a los libertarios a través de su mano derecha Manuel Vidal, el nexo entre Santiago Caputo y Diego Kravetz, el futuro “Señor 8″ de la SIDE. ¿Acuña analiza dar el salto a las “fuerzas del cielo” más pronto que tarde? Ella, dicen, aspira a ser candidata, pero cerca de Karina Milei niegan que figure en su nómina.
En vísperas de la disputa electoral, el exjefe porteño también se despega de Martín Lousteau, senador y titular de la UCR, y su brazo ejecutor: Emiliano Yacobitti. Ambos fueron sponsors de Larreta durante la campaña presidencial, pero la postura intransigente y combativa de Lousteau ante el gobierno de Milei, y, sobre todo, la decisión del exalcalde de no acompañar el pliego de Ariel Lijo -una movida que ejecutó a través de Guadalupe Tagliaferri– abrió una grieta con sus exsocios radicales. El más inquieto por la ruptura de Lousteau-Yacobitti con Pro es Daniel Angelici.
En primer término, Larreta analiza ser el primer candidato a senador de un espacio amplio que incluya al Pro. Entre sus asesores de confianza -en la mesa chica ya no está Federico Di Benedetto, pese a que hablan con frecuencia- hay quienes le advierten que esa opción es riesgosa ya que LLA y el peronismo lucen competitivos en la ciudad. “Se puede quedar sin nada”, apuntan. Esos consejeros le recomiendan que se anote en la pelea por una diputación. “Ahí vas a tener más juego”, le susurran. Otros leales le sugieren emular a los exgobernadores Carlos Rovira y Jorge Busti, y anotarse en la puja local por una banca en la Legislatura para recuperar el capital político perdido. En esa disputa también podría entrar Leandro Santoro. “Jorge Macri decidió mover y desdoblar. Eso nos abre alternativas”, dicen los larretistas.