ubiertos de azúcar, salados, rellenos de dulce de leche o crema pastelera, bañados en chocolate, lo cierto es que con el correr de los años el churro se convirtió en una de las facturas preferidas de los argentinos, y bocado obligado para quienes disfrutan de las tardes de verano junto al mar. Aunque también, una buena merienda invernal de chocolate (caliente) con churros ayuda a reponer reponer energías y seguir.
Atento a este fanatismo que tenemos los argentinos con esta tradicional factura, este martes se celebra el Día Internacional del Churro. Una fecha que, si bien no existe un antecedente oficial que lo defina, las fábricas de churros argentinas nucleadas en la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas y Afines (APYCE) establecieron que “el 11 del 11”, sea declarado como tal, ya que se asocia la efemérides de hoy con palitos que representan la fecha en los calendarios.
En Argentina, el churro tiene una identidad muy marcada: mantiene su formato recto tradicional y es un producto emblemático que forma parte del paisaje gastronómico nacional.
Se consume en todo el mundo en múltiples versiones —con azúcar, dulce de leche, chocolate o incluso salados—, pero cada país le imprime su sello propio. Una vez al año, esta celebración busca rendir homenaje a su historia, promover su consumo y destacar la expansión internacional que el churro ha logrado con el paso del tiempo.
Como ocurre con muchas recetas tradicionales, varios países se disputan el origen del churro. Algunos rastrean su historia hasta China, mientras que España fue uno de los primeros en adoptarlo y perfeccionarlo, al punto de considerarse la cuna del churro.
De lo que no hay dudas es que esta delicia cruzó fronteras rápidamente, conquistó Europa y hoy cuenta con seguidores en cada rincón del mundo.
Hacer un ranking no es tarea sencilla: cada fábrica desarrolla sus propias recetas y combinaciones. Sin embargo, todos coinciden en que los sabores más vendidos son el relleno de dulce de leche, el churro clásico, el bañado con chocolate, el de crema pastelera y el de Nutella.
La receta tradicional y la curiosidad del público impulsaron con el tiempo la creación de nuevas versiones, tanto dulces como saladas.Entre las variedades más recordadas figura una propuesta audaz: los churros de vitel toné, que causaron furor en su momento.
Hoy se pueden encontrar churros de queso cheddar, roquefort, hummus, jamón y queso, membrillo, crema de limón e incluso aceituna.
La innovación no se detiene. Los sabores más “gourmet” incluyen pistacho, kit kat, sambayón, óreo, menta con chocolate y pasta saborizada de frutilla. Con el reciente boom del “Pistacho Dubai”, las fábricas también se sumaron a la tendencia con el relanzamiento del churro de pistacho bañado en chocolate, uno de los nuevos favoritos del público.
