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Vecinos de Capital sufrieron náuseas e irritación por el mal olor del ambiente

Es insoportable el mal olor que se sintió este domingo en el ambiente de San Miguel de Tucumán desde el momento mismo en que se escondió el sol. Es un problema que se viene repitiendo con mayor frecuencia sin que las autoridades municipales ni provinciales expliquen a qué se debe ese hecho desagradable que penetra en los hogares e inunda los ambientes con apestoso olor. La exposición constante a malos olores es un estresor ambiental que afecta el bienestar mental.

Los olores nauseabundos generan en el ánimo reacciones negativas intensas como asco, repulsión, ansiedad, estrés y malestar, activando la respuesta de huida o rechazo al percibir un posible peligro o falta de higiene, afectando la calidad de vida y pudiendo provocar síntomas físicos como dolores de cabeza, náuseas, irritación e insomnio, debido a la conexión directa del olfato con el sistema límbico del cerebro. 

Esto pareciera que las autoridades lo desconocen. Ignoran las consecuencias que tiene sobre los capitalinos. Son los responsables de identificar la fuente de ese mal olor y eliminarla. Salvo que prefieran hacer silencio y dejar el tema como que no le compete a nadie y no hay responsables que lo causan.

Asco y repulsión es una respuesta innata de rechazo ante lo que se percibe como sucio o dañino para la calidad de vida.

Es de esperar que esto se acabe de una vez y que quienes son los responsables actúen como esperan los ciudadanos que son víctimas de la inoperancia y la negligencia.