La reforma laboral se acerca a momentos de definición. El Gobierno mueve sus fichas y la CGT reactiva su plan contra un proyecto que, afirman, solo «piensa en despedir mejor, pero no en contratar mejor». El objetivo de máxima de la central es bloquear el proyecto. El de mínima, licuar su contenido. En el medio, hicieron aportes a la contrapropuesta peronista, pero no la tomarán como bandera; saben que no tiene chances de llegar al recinto.
En la CGT confían en que el Gobierno no cuenta con los votos para sacar la ley tal como la presentaron, pero saben que las negociaciones están abiertas y la central busca la manera de ser parte de ellas. Por eso, la semana que viene iniciarán una ronda de reuniones con gobernadores no peronistas y peronistas con llegada a la Casa Rosada.
En los últimos días, circuló la noticia de una supuesta gira federal de dos de los triunviros de la CGT, Jorge Sola y Cristián Jerónimo, para convencer a mandatarios provinciales, pero ahora está en duda. Los tiempos se acortan y un viaje cinematográfico por provincias del Norte y el Sur se reemplazaría por reuniones por zoom a partir de la semana que viene, según afirmaron a Ámbito fuentes dentro de Azopardo 802.
Quién lleva adelante el vínculo con los gobernadores es Héctor Daer, excosecretario general y actual titular del área del Interior de la central, quién maneja con hermetismo el estado de las conversaciones. No es casual su ausencia en los medios en el último tiempo. Es probable que intente no poner en riesgo negociaciones delicadas en las que el Gobierno lleva las de ganar.
En paralelo, la CGT impulsa conversaciones con sus delegaciones regionales para planear acciones directas como movilizaciones o, incluso un paro general, en caso de que las negociaciones no lleguen a buen puerto. “Si no somos escuchados, reaccionamos con las herramientas que tenemos”, advirtió Cristian Jerónimo hace unos días.
Desde el comienzo, el Gobierno ninguneó a la CGT y la excluyó de la elaboración del proyecto. «Gracias a la CGT por sus palabras. Las tendremos en cuenta. Ahora volvemos a lo importante», posteó Patricia Bullrich tras la marcha del 18 de diciembre. Esa postura no cambió, más allá de alguna declaración pública. Por eso, la central mira hacia las provincias.
Los esfuerzos de la CGT están centrados principalmente en los gobernadores no peronistas, en particular de Provincias Unidas, y en los peronistas Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) con llegada a la Casa Rosada. En ambos casos, ya adelantaron que es necesaria una «modernización laboral», pero que no les convence el proyecto oficial.
Saben en Azopardo que estos gobernadores están más cerca de acompañar el proyecto libertario, pero el rechazo a puntos que podrían afectar la recaudación coparticipable podría jugarles a favor. Uno de los últimos que lo advirtió fue el ministro de Economía y Producción de Tucumán, Daniel Abad, quién en diálogo con Ámbito, afirmó que existe una preocupación «porque, de acuerdo a lo que trascendió en los medios, el (proyecto de reforma laboral) disminuiría el impuesto a las Ganancias».
A pesar de esta declaración, en la CGT no dan a Jaldo ni a Jalil como un aliados seguros. «No te olvidés que les votan leyes, así que hay que también que ir a conversarlos», advirtió a este medio Horacio Arreceygor, secretario de Prensa de la central.
Ante este panorama, admiten por lo bajo en la CGT, hay más chances de lograr morigerar la reforma laboral que de aprobar la contrapropuesta peronista. «Sí, participamos (de la contrapropuesta peronista), pero a nosotros nos interesa más la negociación, porque si vos vas por un lado y presentás tu proyecto que tiene más votos gana, ¿viste? Entonces el tema esencial es la negociación, a ver si podemos estar negociando algunos puntos», explicó Arreceygor.
