El escándalo internacional que salpica a Julio Iglesias por presuntos delitos de integridad sexual y servidumbre generó una onda expansiva que llegó hasta Argentina. En medio del revuelo, María Emilia Rousse, una de las emblemáticas Trillizas de Oro, rompió el silencio en una charla exclusiva con Teleshow.
La artista, que compartió escenarios y giras mundiales con el astro español en el pico de su carrera, se mostró impactada por la gravedad de las denuncias que hoy recorren los portales del mundo.
Al ser consultada sobre el clima interno de las producciones del intérprete, la Trilliza fue categórica al diferenciar su vivencia personal de los relatos que circulan actualmente. “Nos sorprendió esta noticia”, confesó con honestidad.
Respecto a la conducta de Julio Iglesias frente a ella y sus hermanas, Eugenia y María Laura, la cantante fue tajante para despejar dudas sobre su pasado laboral. “Mientras trabajamos con Julio, nunca vimos nada de lo que están diciendo”, aseguró la artista, marcando una distancia clara entre su experiencia y las nuevas imputaciones.

Sin embargo, el panorama judicial para el cantante de Me olvidé de vivir se complica minuto a minuto. El foco de la tormenta se sitúa en sus mansiones de Bahamas y República Dominicana, donde dos antiguas trabajadoras denunciaron haber sido víctimas de acoso sexual y maltratos físicos. Pero la acusación va más allá e incluye figuras penales pesadísimas: se lo vincula con la trata de personas con fines de trabajo forzado y servidumbre, una denuncia que pone en jaque el prestigio del baladista más exitoso de habla hispana.

Mientras el medio artístico argentino procesa estas revelaciones, el testimonio de las Trillizas de Oro aporta un matiz sobre la convivencia profesional que mantuvieron en otra época. A pesar de que María Emilia afirma que nunca presenciaron irregularidades, el avance de las pericias en el exterior determinará la veracidad de las acusaciones de libertad e integridad sexual.
