Desde que llegó a la Casa Rosada, Javier Milei convirtió el enfrentamiento con parte del periodismo en uno de los ejes de su estilo político. Acusa a varios comunicadores de mentir de forma sistemática, operar en su contra o atacar a su gobierno para conseguir pauta oficial. El mandatario presenta estos cruces como una defensa de la verdad frente a falsedades y sesgos ideológicos.
Este es un repaso conciso, centrado en los motivos principales de cada pelea, a partir de declaraciones verificadas del propio Milei en entrevistas, redes sociales y actos públicos.
Luis Novaresio
Milei lo acusa de emprender un “ataque sistemático” con mentiras contra su persona y de no tolerar opiniones contrarias (lo llamó “heterofóbico” irónicamente por criticar sus dichos en Davos sobre temas LGBTIQ+ y convocar marchas en repudio). En febrero de 2026, lo señaló por supuesta recepción de pauta de provincias y por “mentir y ensuciar”, rebautizándolo “Ensobraresio” (insinuando “ensobrado” con fondos públicos) y llamándolo “mercenario”.
María O’Donnell
Milei la tilda de “mentirosa” por editoriales y notas críticas a su gestión económica y decisiones políticas; en junio de 2025 amplificó agravios de un funcionario y la llamó “mandrila” (apodo despectivo con connotación sexual y de humillación, usado en su retórica contra críticos).
Silvia Mercado
El enojo surgió cuando ella informó que sus perros se habían mudado a Olivos una semana antes de que eso ocurriera (Milei lo negó rotundamente); la acusó de “inventar mentiras seriales” y de aferrarse a falsedades para dañarlo.
Joaquín Morales Solá
Milei lo acusa de mentir sistemáticamente y “operar” contra él (por ejemplo, con columnas sobre presiones al campo o críticas a su estilo de gobierno), pidiéndole públicamente que pida perdón.
Jorge Fernández Díaz
Lo señala por “mentir a destajo” y calumniar en columnas y programas, especialmente al criticar acuerdos como el del FMI o decisiones económicas como improvisadas.
Marcelo Bonelli
Milei lo llama “mentiroso serial” por cuestionar videos oficiales (como en el Día de la Memoria) y por difundir información sobre salidas de ministros o temas económicos.
Marcelo Longobardi
Lo acusa de ser un “farsante” por criticar libros o figuras afines (como Agustín Laje) sin leerlos del todo, y de agitar ira con fake news y no reconocer errores en sus análisis.
Jorge Fontevecchia
El conflicto entre ambos tuvo su punto más álgido cuando Milei, molesto por la cobertura crítica del Grupo Perfil sobre su gestión, le vaticinó que iría a la quiebra. La pelea se trasladó al plano judicial, donde Perfil inició demandas contra el Presidente.
Estos choques siguen un patrón: Milei responde a coberturas u opiniones críticas con acusaciones de mentiras, sesgo “woke” o dependencia de fondos estatales/privados, argumentando que él es quien protege la verdad y combate el “periodismo ensobrado”. La escalada, visible con la Oficina de Respuesta Oficial, preocupa a entidades como FOPEA y ADEPA por su impacto en la libertad de expresión.
