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Cesar Soto, el sospechado de asesinar a Paulina Lebbos

El próximo 2 de Marzo es el Día «D» en el Caso Paulina Lebbos. Ese día estarán sentados en el banquillo de los acusados por el asesinato de la joven quien fue pareja y es el padre de su hija, Cesar Soto, a quien se imputa como posible autor del crimen. También estará en calidad de imputado Sergio Kaleñuk, a quien se sindica como la persona clave que inició el proceso de encubrimiento del asesinato y por ser el hijo del secretario privado del ex gobernador José «violín» Alperovich involucró a funcionarios y a los altos mandos de la policía en este cometido nefasto.

En Tucumán el asesino de Paulina Lebbos camina en libertad. El misterio sigue sin develarse. Hubo personas que se encargaron de encubrir el crimen y al criminal y fueron condenadas, algunas no todas, pero el caso sigue abierto. Sorprende que no se haya quebrado nadie y que haya desistido de guardar silencio. Inexplicable que haya habido personas que soportaron el encierro y que no vomiten la verdad. A quién verdaderamente encubren. Esta movida no se hace por un personaje intrascendente socialmente como Cesar Soto.

Se llevaron a cabo juicios donde hubo condenas por encubrir el crimen, falsear actas policiales, dejar deteriorarse pruebas fundamentales, por mentir y desviar la atención. Pero no hubo un juicio con alguien acusado del hecho concreto, solo fue contra los que realizaron maniobras para esconder la verdad. Ahora se llega a esta instancia importante. Tucumán todavía no sabe quién asesinó a Paulina Lebbos.

En esta historia macabra hasta la amiga y confidente de la joven jugó en contra de la verdad de los hechos. Virginia Mercado, quien estuvo con Paulina la noche de la desaparición en el boliche «Gitana», ubicado en el Abasto, fue la última persona que la vio con vida, sin contar al asesino, por supuesto.

Fue el fiscal de Cámara Carlos Sale quien llegó a la conclusión que Cesar Soto es penalmente responsable del crimen de Paulina, después de hacer un análisis integral de la causa y de haber tenido en cuenta que en una sentencia dictada por encubrimiento se ordenó profundizar la investigación

Alberto Lebbos siempre puso en dudas a Cesar Soto. Por eso al día siguiente de la desaparición de su hija llegó al joven a la jefatura de policía para que le tomen declaración. Grande fue su frustración cuando lo vio retirarse del lugar sin que lo hayan sospechado ni hayan puesto en duda sus declaraciones. Ya estaba todo armado el encubrimiento. Las innumerables llamadas telefónicas de Sergio Kaleñuk sirven para reconstruir la trama.

Según la acusación fiscal Sale, el crimen ocurrió en la madrugada del 26 de febrero de 2006, entre las 6.30 y las 7, en el departamento de Soto, ubicado en la calle Estados Unidos al 1.200, de nuestra capital. Luego de una discusión el imputado la habría ahorcado manualmente. Eso quedó determinado en la autopsia del equipo forense. Paulina murió por asfixia mecánica.

En el expediente se relata que luego de ocurrido el crimen Soto, le pidió ayuda a Sergio Kaleñuk, con quien tenía relación por la pertenencia de ambos al Club Atlético Tucumán. A partir de allí habrían trasladado el cuerpo a Tapia y arrojado a la vera del camino. Hay quienes sospechan que no habría sido inmediatamente, sino que se habría conservado el cuerpo en una cámara de frío hasta que se decidió que hacer con el mismo.

Testimonios develaron que Cesar Soto en una oportunidad habría tratado de ahorcar a Paulina. Lo sindican como una persona violenta. Según su rasgo psicológico es muy probable que haya sentido envidia por Paulina quien era una excelente alumna de la carrera de Comunicación Social, con notas sobresalientes, y que quería progresar y destacarse en la vida, algo que Soto no tenía ni la más remota intención.

Amigas de Paulina lo definen a Soto como una persona ignorante y violenta, sin aspiraciones. Varias veces demostró celos hacia ella y permanentemente la controlaba. Cuando ocurrió su desaparición nunca se mostro preocupado ni participó en ningún momento de la búsqueda. Es más, brindo testimonios contradictorios como para desorientar. Recién en 2019 el tribunal ordenó remitir las actuaciones para que se evalúe y se investigue la responsabilidad de Soto.

El debate que tendrá lugar el 2 de marzo estará a cargo de los jueces Fabián Fradejas, Luis Morales Lezica y Gustavo Romagnoli.

Tucumán está frente a una instancia histórica ya que después de 20 años de este macabro episodio social, donde una joven fue asesinada y su cuerpo fue arrojado a la vera de una ruta, podrá lograr conocer la verdad y encontrar al autor de este horrendo crimen que todavía esta impune.