Mirtha Legrand festejó sus 99 años con una íntima y exclusiva fiesta en la casona de Marcela Tinayre en Barrio Parque, que reunió alrededor de 70 personas del círculo más cercano de la Chiqui, pero que contó también con la presencia de figuras del espectáculo y algunos dirigentes políticos. Se trató de un evento que combinó un clima familiar con una producción muy cuidada, que no dejó al azar ningún detalle.
Legrand compartió la velada principalmente con su familia y amigos íntimos. Entre los que dijeron presente estuvieron sus nietos Nacho Viale y Juana Viale; la hija de Juana, Ámbar de Benedictis; su amiga Teté Coustarot y Marcelo Polino; la senadora Patricia Bullrich; el abogado Mauricio D’Alessandro; Iliana Calabró; el cantante Jairo; el artista Roberto Moldavsky; el diseñador Gino Bogani; el empresario Carlos Rotemberg; Valeria Gastaldi, Mariana Gallego, Gustavo Scaglione, Josefina Daminato, Mónica Parisier y Guido Parisier, entre otros.

Tal y como se había previsto, la ambientación estuvo marcada por una estética principalmente rosa con detalles dorados y fondos blancos, un guiño directo a la identidad histórica de la conductora en sus legendarias mesazas, pero sin estridencias ni excentricidades.
La decoración y la organización de la velada estuvo a cargo de Ramiro Arzuaga, quien ya había orquestado cumpleaños anteriores. En esta ocasión, las flores, los manteles, los floreros y los centros de mesa se eligieron dentro de esta paleta de colores, mientras que el concepto general giró en torno a la idea de “la leyenda viva”.

Ese mensaje atravesó toda la noche y también se plasmó en los souvenirs que encontraron todos los invitados en sus mesas: abanicos en tonos rosa y dorado con tres imágenes icónicas de Legrand y la frase “Ya soy una leyenda”.
Como es tradición, la homenajeada realizó más de un cambio de vestuario a lo largo de la noche, reforzando el carácter ceremonial y teatral de un cumpleaños que ya es un clásico del calendario social porteño. Al momento del brindis fue celebrada por los invitados, que no escatimaron en aplausos, tal y como se filtró en algunos videos difundidos en redes sociales.

Uno de los aspectos que se mantuvo en secreto hasta última hora fue el menú, el cual apostó por la simpleza y la elegancia: una burrata con tomates cherry como entrada; luego, la opción entre ñoquis de sémola o salmón con salsa teriyaki como segundo plato; y, para el cierre, frutas asadas con helado de crema americana. Por otro lado, la música en vivo estuvo a cargo de Jairo, algo que había confirmado el propio Arzuaga.
Hacia el final de la noche, Mirtha se acercó brevemente a la prensa que aguardaba en la puerta y dejó definiciones cargadas de afecto y proyección personal. Se mostró especialmente conmovida por el saludo de sus nietos y volvió a expresar el vínculo profundo que mantiene con el público, al que considera una parte central de su vida. “Para esta noche espero ser feliz como soy ahora y cumplir algún añito más. Quiero ser centenaria. Mirtha Legrand les ha dado su vida. Este no es el último año”, aseguró.
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