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Villarruel se declaró proteccionista

Cada tanto, en público, decide golpear sin estridencias la mesa para advertir que ella tiene un perfil distinto al del Presidente. Victoria Villarruel lo hizo de nuevo, justo cuando los focos se volverán a posar sobre ella, cuando este domingo 1 de marzo sea la “anfitriona” de Javier Milei en la Asamblea Legislativa.
Como antes fue un embate contra Francia, que obligó a la hermanísima Karina a una disculpa ante la embajada gala, ahora la excusa fue el fallo de la Corte Suprema de EE.UU. contra los aranceles de Donald Trump.

“Sin empleo nacional y sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno. Sin industria, se pasa a depender hasta en lo más mínimo de China, un país comunista. Para Trump primero está Estados Unidos, para mí, primero está la Argentina. La apertura total y libre de las importaciones solo favorece la dependencia de China y profundiza las emergencias económicas y sociales”, escribió en su cuenta la vicepresidenta.

A su clásico nacionalismo político-cultural, Villarruel decidió sumarle la pata económica: una suerte de productivismo proteccionista que choca de frente con la política del Gobierno que ella integra. Hay que recordar que sigue siendo la primera en la línea de sucesión presidencial.

Su pronunciamiento tampoco es casual. Justo se da en medio de los cruces de Milei con empresarios afectados por la competencia de productos importados, sobre todo de China. Paolo Rocca, de Techint, y Javier Madanes, de Fate y Aluar, fueron los más notorios, además de los textiles hostigados por el ministro de Economía, Luis ‘Toto’ Caputo.

Más allá de las publicitadas y remanidas diferencias entre el Presidente y su vice, que se verán cómo quedarán expuestas este domingo, en el Poder Ejecutivo causó desagrado el renovado desmarque.

“Ella tiene la libertad en dos años de tomar el camino que le parezca mejor. Claramente ha tomado una postura que no coincide con los intereses nuestros ni de los argentinos. A nosotros nos da lo mismo”, declaró Manuel Adorni. El jefe de Gabinete repitió lo que se sabe desde el inicio libertario: que Villarruel está afuera de la gestión. Ni siquiera la hicieron partícipe de la movida que dejó al kirchnerismo fuera de la conducción del Senado que ella preside.

Funcionarios violetas interpretaron la postura de Villarruel como parte de su estrategia de buscar un nuevo paraguas político, ya que Milei buscará la reelección el año próximo con otra compañía en la boleta.

En algunos despachos oficialistas creen que el guiño a los industriales locales excede a la mera preocupación económica. Sospechan de la búsqueda de financiamiento para lanzarse a su propio proyecto político. También la conectan con presuntos intentos desestabilizadores, por sus encuentros con miembros del círculo rojo, la Iglesia, gremialistas y dirigentes políticos.

El último de ellos que se conoció fue la visita que Villarruel hizo a La Rioja, donde se reunió con el gobernador peronista Ricardo Quintela, que forma parte del reducido núcleo de mandatarios provinciales que rechazó la reforma laboral.

Desde la provincia que desea gobernar Martín Menem, el equivalente a Villarruel en la Cámara de Diputados, se dejó trascender que la vice pretende formar parte de un espacio más amplio.

En las últimas horas, Quintela, el interlocutor reciente de Villarruel, soltó en una entrevista amigable que “este gobierno no puede llegar hasta el 10 diciembre de 2027”. ¿Se despegará la vice de semejante frase? Seguramente.

En un peronismo balcanizado, hay sectores internos no kirchneristas que hasta fantasean con una candidatura de Villarruel. No son los únicos. Ella escucha, dialoga y prepara su próximo golpe. De efecto, claro.