Categorías
Noticias Política

Un senador consideró que Fernando Iglesias es «un pedante, soberbio e incapacitado» para ser embajador

No hubo protocolos ni “guantes de seda” en el Senado para recibir el pliego de Fernando Iglesias. El legislador por Santa Cruz, José María Carambia, rompió con la habitual cortesía diplomática y lanzó una «artillería de adjetivos calificativos» que dejó muda a la bancada oficialista. Con una dureza pocas veces vista en el recinto, Carambia justificó su voto negativo al considerar que el ex diputado de La Libertad Avanza no posee las condiciones mínimas para representar al país en el exterior, calificándolo directamente como una amenaza para los intereses nacionales en Europa.

“Es un pedante, soberbio e incapacitado para ejercer la función”, disparó Carambia sin filtros durante su intervención. El senador santacruceño, que suele votar en sintonía con el Gobierno pero esta vez marcó una distancia abismal, sentenció que enviar a Iglesias a un destino tan sensible como Bruselas es una invitación al conflicto. Para el legislador, la personalidad del candidato “va a generar más problemas que otra cosa” y redobló la apuesta al tildarlo de “delirante” ante las risas irónicas del bloque peronista.

José María Carambia senador 20260226
Carambia

A pesar de los ataques de Carambia, el pliego finalmente obtuvo la luz verde con 38 votos a favor frente a 31 negativos. La victoria oficialista llegó con lo justo y contó con la abstención de la salteña Flavia Royón. Otros legisladores, como la jujeña Carolina Moisés, se sumaron al tono de Carambia y definieron al flamante embajador como un dirigente “misógino, violento e ignorante”, más cercano al “lumpenaje” que a la tradición de la Cancillería argentina.

La cuestión Malvinas también embarró la cancha durante la discusión. El senador Fernando Salino leyó fragmentos de un libro escrito por Iglesias en 2012, donde el ahora diplomático cuestionaba la postura soberana de Argentina sobre las islas con argumentos cercanos a la posición británica. Salino recordó que, al ser consultado en comisión, Iglesias se limitó a decir que se remitía a la Constitución, pero evitó explicar sus polémicas frases del pasado, lo que alimentó las dudas sobre su idoneidad para el cargo.

Desde el oficialismo, el riojano Juan Carlos Pagotto salió en defensa del nombramiento y minimizó las críticas de Carambia por considerarlas meras «diferencias ideológicas». Pagotto resaltó que Iglesias es una figura «muy conocida» y que su llegada a la capital de Bélgica es vital para que Argentina vuelva a relacionarse con el mundo y el Mercado Común Europeo. Además, el senador oficialista justificó que se dejaran de pedir informes a organismos como el CELS por considerarlos «organizaciones particulares» que no deben intervenir en el Estado.

El cierre de la sesión dejó un sabor extraño para la Casa Rosada. Si bien el Ejecutivo logró el objetivo de confirmar a su hombre en la Unión Europea, el costo político fue alto por la crudeza de los testimonios en contra. La designación de Iglesias, que ya estaba cumpliendo funciones «en comisión» por decreto desde enero, quedó finalmente firme, aunque con el estigma de haber sido rechazado por un aliado clave que no quiso dejar pasar lo que consideró una falta de profesionalismo para la diplomacia.

El senador y su compañera de bloque, Natalia Gadano, suelen acompañar las iniciativas del Gobierno nacional, pero el caso Iglesias marcó una excepción rotunda. El santacruceño eligió este tema para mostrar autonomía y golpear donde más le duele al Ejecutivo: en la selección de sus cuadros técnicos. Su discurso no solo apuntó a lo político, sino a la falta de modales diplomáticos que, según su visión, el ex diputado libertario exhibió durante toda su carrera legislativa.

Fernando Iglesias terminó su mandato como diputado nacional en diciembre pasado y, casi de inmediato, el Gobierno inició las gestiones para enviarlo a la misión en Bruselas. El 8 de enero fue nombrado por decreto a la espera del tratamiento de su pliego, una modalidad que el oficialismo usó para ganar tiempo. Con la aprobación del Senado, el dirigente asumirá formalmente la conducción de una de las embajadas más complejas, que funciona como sede central de las oficinas de la Unión Europea y el Reino de Bélgica.

Durante el debate, la oposición remarcó que la sede en Bruselas no es un destino de retiro, sino «la embajada más grande y compleja» que posee la Argentina en el exterior. La preocupación de los senadores que votaron en contra, como Salino y Moisés, radicó en que un perfil confrontativo pueda dinamitar las negociaciones comerciales y políticas con el bloque europeo. Para el oficialismo, sin embargo, el perfil de Iglesias es el indicado para «romper moldes» y defender el nuevo paradigma económico del país ante los líderes del Viejo Continente.