En un polémico descargo, la ex fiscal Viviana Fein afirmó que no fue la responsable del operativo policial en el departamento de Alberto Nisman el 18 de enero de 2015 y que la madre del fiscal Sara Garfunkel ya estaba en el departamento cuando ella llegó y había contaminado la escena del hecho.
Fein presentó un extenso escrito de defensa ante el juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano, en el marco de la causa que investiga las irregularidades en la preservación de la escena donde fue hallado muerto Alberto Nisman el 18 de enero de 2015, informaron fuentes judiciales.
De esta forma, respondió al ex viceministro de Seguridad Sergio Berni -otro imputado en la causa- quien en otro escrito la responsabilizó por las desprolijidades en el operativo.
Además, cuestionó que se le adjudique a ella la responsabilidad por la presencia de funcionarios políticos, como Sergio Berni, afirmando que el operativo «ya estaba en marcha» bajo directivas de la Prefectura y que los jefes policiales respondían al entonces Secretario de Seguridad. Berni habló esa noche 22 veces con la entonces presidenta Cristina Kirchner desde las torres Le Parc, en un día con muchas comunicaciones sospechosas como las 30 que mantuvo el juez Alejandro Slokar con el director de Reunión de la SIDE, Fernando Pocino, semanas antes del crimen.
En sus afirmaciones sostiene que «desde los albores del procedimiento, Sara Garfunkel -madre del fiscal- junto con Marta Chagas, se encontraban sentadas en la cama, por lo que cualquier supuesta evidencia o prueba que podría allí encontrarse ya habría sido contaminada por parte de ellas antes que cualquier otra persona».
«Lo cierto es que, más allá de no haber ninguna obligación de mi parte de concurrir al lugar del hecho, fui. Demoré algo más de una hora y media entre mi entonces domicilio, ubicado en el barrio de Belgrano y Puerto Madero, donde se encuentran las torres “Le Parc”, que también debe contener la distancia del domicilio de mi entonces secretario Bernardo Chirichella, quien residía en la localidad de Olivos», agregó.
Luego, escribió que «el cuestionamiento que se le realiza a la suscripta incurre en dos errores ya que, por un lado, no explica por qué es obligación de la funcionaria judicial o del ministerio público fiscal dirigir cuestiones técnicas de un procedimiento y supervisar la forma en la que funcionarios que no están bajo su mando trabajan, y, por otro lado, tampoco se afirma en qué habría “impactado” en el resultado del procedimiento, esto es, qué prueba o evidencia se habría perdido».
Además, en su defensa solicitó la declaración de los agentes de la unidad criminalística móvil para que expliquen cómo la «presencia casi estática de un individuo» -en alusión a la madre- podría haber llegado a contaminar el lugar.
Fein fue imputada en agosto de 2025, junto al juez Manuel De Campos, por el «desastre en la escena del crimen» tras el hallazgo del cuerpo del fiscal, a quien encontraron con un tiro en la cabeza en el baño de su departamento de Puerto Madero.
Las imputaciones a los funcionarios judiciales fueron impulsadas por el fiscal Eduardo Taiano, quien sostiene que hubieron pruebas que se borraron en el mismo momento en que debían recogerse y aislarse, y ello fue determinante en el esclarecimiento del caso.
La fiscalía de Taiano, quien sostiene que existió un “plan criminal” destinado a desviar la atención de la hipótesis del homicidio, cuestionó la demora de Fein en llegar al complejo Le Parc (arribó tres horas después del hallazgo), la cantidad de personas en el lugar -se calcula que pasaron al menos 88 personas– y la deficiente delimitación de la escena, que se restringió al baño y al vestíbulo.
Para Taiano, el perímetro debió abarcar todo el complejo habitacional para documentar recorridos internos y posibles intervenciones de terceros. Sumó a esto que el levantamiento de rastros fue tardío (cerca de las 5 de la mañana) y que se omitió inicialmente una tercera vía de ingreso que conectaba el departamento de Nisman con un semipiso contiguo, donde se hallaron huellas y pisadas.
El dictamen del fiscal que dirige la investigación, al que Fein responde, resalta la importancia de ese pasadizo, ya que el vecino del departamento lindante era el director de la empresa encargada del sistema de control de accesos de la Casa Rosada. Un dato clave mencionado es que el sábado previo al hallazgo del cuerpo, un incendio en la Casa Rosada destruyó el registro de ingresos y egresos, una prueba que Nisman consideraba trascendental para su denuncia contra Cristina Kirchner por el Pacto con Irán.
Fein, en su defensa, que presenta como parte de su declaración indagatoria, solicita su sobreseimiento, argumentando que las imputaciones en su contra carecen de precisión y se basan en una «hipótesis acusatoria conjetural» que no logra determinar qué prueba se habría perdido o destruido realmente; y solicitó que los agentes de la unidad criminalística móvil declaren para explicar cómo la «presencia casi estática de un individuo» -en alusión a la madre- podría haber llegado a contaminar el lugar.
Finalmente, la ex fiscal insistió en que las fallas que se le imputan no impactaron de forma directa en la investigación y que muchos de los hechos denunciados, como la falta de vestimenta adecuada del personal o la manipulación de objetos, ocurrieron antes de su ingreso al departamento o bajo la órbita del Juez Manuel De Campos.
