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El Gobierno y los industriales están en un momento de tensión

La incertidumbre sobre el devenir de la economía mundial se profundizó. La guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán provocó una suba del precio del petróleo y un revuelo en las bolsas, que aún son moderados, pero que van a depender de la extensión de la contienda.

En la Argentina, cualquier situación internacional de esta índole suma problemas a los problemas. La guerra doméstica no tiene el alcance de la que se desarrolla en el Golfo Pérsico, pero mantiene cada vez más enfrentados al Gobierno con los industriales.

A los dardos lanzados por el presidente, Javier Milei, vía redes sociales y luego desde el Congreso contra Paolo Rocca, dueño de Techint, y contra Javier Madanes Quintanilla, propietario de la cerrada FATE y de Aluar, la principal productora de aluminio del país, le llegó una respuesta de los industriales.

En un duro informe titulado Sin industria no hay Nación, la Unión Industrial Argentina (UIA) expresó su preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias.

“La transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato. Muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo”, afirmó la UIA.

La industria argentina produce el 19% del PBI y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional. También, según datos de la UIA, genera de manera directa el 19% del empleo formal del país, con aproximadamente 1.200.000 trabajadores, y moviliza otros 2.400.000 empleos formales indirectos a lo largo de toda la cadena productiva. En total, más de 3.600.000 trabajadores dependen directa o indirectamente de la actividad industrial.

“Estos datos reflejan el rol estratégico que cumple la industria en la economía argentina por su capacidad de agregar valor, generar exportaciones y aportar divisas. Detrás de cada fábrica se encuentra un capital social construido por empresarios y trabajadores”, se defendió la UIA.

El Gobierno, lejos de retroceder, aceleró. En un encuentro organizado por el Consejo Empresario Mendocino, el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo: “Vamos al debate de potencia industrial versus modelo aperturista. ¿De qué modelo industrial estamos hablando? ¿Para algunos de ustedes Argentina es una potencia industrial? El modelo de nuestros últimos 20 años, lejos de hacer crecer nuestra industria, ni siquiera pudo hacer crecer un empleo”. Y siguió: “El empleo no crece desde 2011, la cantidad de empleadores no crece desde 2007. Ese modelo no tenía nada que ver con algo industrial, era prebendario”, sostuvo Caputo.

Los industriales dicen que no tienen nada más para agregar que lo que ya dijeron en la carta enviada a los medios.

“La industria es un sector transable de la economía que compite de manera directa con el mundo y que, por lo tanto, debe adaptarse a estándares internacionales en materia de presión impositiva, infraestructura y costos financieros. Es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas. En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país. El respeto es el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo”, dice una UIA que promete seguir dando pelea.

A la preocupación de los industriales, cuyo último dato fue la fuerte caída en la producción de autos (30,1% en enero y febrero por la baja de la exportación), se suma la de los datos financieros.

A los bancos, las billeteras virtuales y las financieras los une hoy un tema clave en sus negocios: la suba de la mora.

En el caso de los bancos, la mora pasó en un año de estar por debajo del 2% al 5,5%, mientras que hay líneas como tarjetas o créditos personales donde llega al 10%. En las billeteras, la situación es peor y supera el 20%.

Por otro lado, un reciente informe de la consultora EcoGo sobre el atraso en el pago de los clientes de casas de electrodomésticos sostiene que más de 40% de las personas que financiaron compras tienen dificultades para afrontar las cuotas. Las casas de electrodomésticos tienen como modelo de negocio el financiamiento a tasas que son más elevadas que las del mercado, pero atraen a un público menos bancarizado o con límites de financiación escasos en sus tarjetas de crédito.

“El salto en la mora resulta especialmente significativo en el segmento de electrodomésticos. Mientras que en diciembre de 2024 el incumplimiento era de 14%, durante 2025 llegó hasta 41%”, dice el informe de EcoGo.