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Encuesta: Milei cae levemente pero no tiene un adversario que lo ponga en aprietos

En la primaria, sería un regular. En la secundaria, lo obligaría a dar examen en el verano. Y en la universidad, le alcanzaría para aprobar la materia, pero en instancia de final. El presidente Javier Milei sacó 4,8 puntos (sobre 10) en la evaluación que le hace una consultora cada 100 días de gestión. El pasado 16 de febrero cumplió 800.

La nueva encuesta es de Explanans, una consultora con origen en Córdoba, que tuvo su momento cumbre en los medios cuando pronosticó con precisión el resultado del balotaje presidencial 2023.

Entre el 18 y 28 de febrero hizo un relevamiento de 4.068 casos en todo el país y presentó los resultados con +/- 1,54% de margen de error. El título del informe es provocador: «En pie de guerra: a 800 días, regresó el Milei belicoso que anticipa la batalla 2027«.

De entrada, el informe hace una detallada síntesis de resultados, donde se analiza la una caída en los números del Presidente, dentro de un contexto de marcada grieta.

«Superada la mitad de su mandato, Javier Milei regresó a su formato bélico y no pareciera ser un exceso retórico sino más bien una decisión política. El oficialismo leyó el clima social, registró sus límites y actuó en consecuencia».

«El mensaje presidencial busca blindar ideológicamente a su núcleo de apoyo (en torno al 35%) frente a la pérdida de adhesiones fruto del estancamiento económico. La estrategia es nítida: reactivar la épica de confrontación para entrar en el clima electoral 2027. El discurso de apertura de sesiones no fue el de un jefe de Estado administrando una etapa, fue el de un candidato defendiendo su base».

«Los datos de estos 800 días confirman esa lectura. La gestión conserva un piso político importante, pero exhibe un desgaste que limita cada vez más su capacidad de ampliación. La evaluación general vuelve a inclinarse hacia el lado crítico: 53,6% califica negativamente al gobierno y el promedio de nota nacional cae a 4,8. Milei tiene cada vez más dificultad para ensanchar su base de apoyo».

«La fuga más significativa aparece en la mediana edad (31 a 50 años) con valoración negativa de 61%. No es un detalle estadístico, en este segmento se cruzan empleo, consumo, hijos, alquiler, cuotas y aspiraciones. Allí no hay sólo malhumor, aparece una fatiga social que empieza a perforar la promesa libertaria».

«La economía explica buena parte de ese corrimiento: más de la mitad de los consultados afirma que su bolsillo está hoy peor que antes. Además se deteriora la expectativa de futuro. Por primera vez gana la opinión de que la economía personal estará peor en el próximo año (46,7% frente a 43%)».

«Ese dato es especialmente delicado para Milei. Su contrato político nunca descansó en el bienestar presente, sino en la promesa de que el sacrificio valdría la pena. Cuando se empieza a agrietar la fe en el premio futuro, el ajuste deja de verse como tránsito y empieza a sentirse como destino.

«También hay señales territoriales que merecen atención. La Ciudad de Buenos Aires, que durante el ciclo libertario fue un distrito amigable para el oficialismo, empieza a mostrar niveles de crítica muy parecidos a los de la provincia de Buenos Aires».

«Ese corrimiento comprime el mapa de apoyo en los grandes centros urbanos y obliga a mirar con más atención el peso específico de los bastiones que aún sostienen al gobierno, como Córdoba y Mendoza».

Sobre el final de la síntesis, luego de desgranar estos alertas para el oficialismo, el Presidente encuentra un respiro cuando lo comparan con Axel Kicillof. De un modo peculiar: ¿quién cree que es peor para el país? Por poco, gana el Presidente, que tiene el rechazo más bajo: 46,3% a 48,6%.

También le quedan buenos números cuando se pregunta por los aliados internacionales, y Estados Unidos casi que duplica a China en la mirada de la opinión pública. Completa el informe:

«Aun en este desgaste, Milei conserva una fortaleza decisiva: todavía no apareció una alternativa capaz de convertir la erosión en mayoría propia. La polarización le sigue dando oxígeno. En la comparación con Kicillof la sociedad permanece dividida casi en partes iguales. En ese empate reside una ventaja del oficialismo: puede ceder centralidad económica sin perder la centralidad política».

«Milei ingresa en la segunda mitad de su mandato con poca elegancia, encerrado en su identidad y dependiente de la confrontación. El discurso del 1 de marzo no expresa fortaleza sobrante sino la necesidad de replegarse sobre la tropa propia cuando empieza a resultar difícil seducir a los ajenos».

«Quizá percibió que la economía ya no entusiasma y eligió volver a herramientas que conoce bien: batalla cultural, antagonismo y campaña permanente. El problema es que se trata de un camino eficaz para retener, pero no necesariamente para crecer».