La inflación de febrero fue de 2,9% y tuvo entre sus condimentos principales —además de la carne— el aumento de las tarifas de servicios públicos, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato estuvo por encima de lo que esperaban los analistas del mercado y también del escenario que había anticipado el ministro de Economía, Luis Caputo, quien había señalado que el índice mostraría una desaceleración durante el mes.
El resultado también sugiere que el proceso de desinflación atraviesa una pausa, con el índice estabilizado cerca del 3% mensual. En ese contexto, los ajustes en tarifas continúan presionando sobre el indicador y marzo —un mes estacionalmente más complejo por el inicio del ciclo lectivo y cambios en indumentaria— podría volver a mostrar registros similares. Además, varias consultoras señalaron que con la canasta actualizada del IPC basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, cuya implementación fue postergada por el Gobierno, la inflación de febrero habría sido incluso algo más alta.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en febrero una variación interanual de 33,1% y acumuló 5,9% en el primer bimestre de 2026, por encima del mismo período de 2025 (4,7%).
El dato también implica que la inflación no logró desacelerarse respecto de enero, cuando había marcado el mismo registro mensual. De esta manera, el indicador consolidó una dinámica que en los últimos meses había mostrado una aceleración gradual. Tras tocar un mínimo de 1,5% en mayo de 2025, la inflación mensual comenzó a subir progresivamente hasta alcanzar 2,9% en enero y repetir ese nivel en febrero, según los datos oficiales.
El informe del Indec mostró que una de las principales presiones del mes provino de los servicios regulados, en particular de las tarifas. El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró un aumento de 6,8%, impulsado por incrementos en gas, agua y electricidad y por cambios en los esquemas de subsidios aplicados en distintas provincias.
La segunda división con mayor aumento fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, que avanzó 3,3%. Dentro de ese rubro, el organismo señaló que la mayor incidencia provino de Carnes y derivados, uno de los componentes de mayor peso dentro de la canasta del IPC.
A nivel de categorías, los precios regulados registraron el mayor incremento del mes, con una suba de 4,3%, seguidos por el IPC núcleo, que aumentó 3,1%. En cambio, los estacionales mostraron una caída de 1,3%, lo que ayudó a moderar parcialmente el resultado del índice general.
La descomposición del indicador también muestra diferencias marcadas entre componentes. Mientras los bienes aumentaron 2,3% mensual, los servicios subieron 4%, reflejando el impacto de los ajustes tarifarios y la recomposición de precios relativos que atraviesa la economía.
Tras conocerse el dato, Caputo destacó que el indicador se mantiene dentro de un proceso de corrección de precios relativos que, según el Gobierno, busca ordenar la economía tras años de distorsiones acumuladas. El ministro señaló que el equilibrio fiscal, el control de la emisión monetaria y el fortalecimiento del balance del Banco Central forman parte del programa económico orientado a que la inflación converja hacia niveles internacionales.
En la previa de la difusión del dato, las estimaciones privadas apuntaban a un número algo menor. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publicó la semana pasada el Banco Central proyectaba una inflación cercana al 2,7% para febrero, mientras que algunas consultoras habían estimado cifras incluso más bajas.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, señaló que el dato estuvo en línea con algunas previsiones privadas, pero destacó que el índice reflejó un aumento mayor al esperado en los precios regulados y en las carnes. “Eso explica que la inflación se mantenga en torno al 3%, el mismo nivel que en enero”, explicó. El economista advirtió además que marzo podría mostrar registros similares debido a factores estacionales como educación e indumentaria, además de nuevos ajustes en precios regulados.
Claudio Caprarulo, director de Analytica, sostuvo que el dato confirma que la inflación se mantiene elevada en alimentos y que la inflación núcleo volvió a acelerarse hasta alcanzar el nivel más alto desde abril del año pasado. “Para marzo proyectamos un porcentaje similar por el momento”, señaló.
Florencia Iragui, economista de LCG, destacó que la composición del índice vuelve a mostrar una brecha entre bienes y servicios. “Mientras los bienes subieron 2,3%, los servicios lo hicieron 4%, muy afectados por los aumentos en electricidad, gas y agua derivados de la quita de subsidios”, explicó. La economista agregó que la inflación núcleo volvió a acelerarse a 3,1% mensual, por encima del promedio de los últimos meses.
Desde Adcap Research señalaron que el dato vuelve a mostrar un patrón que se repite en los últimos meses: los servicios continúan registrando aumentos más elevados que los bienes. “La inflación núcleo se mantuvo elevada en 3,1%, lo que refleja que las presiones subyacentes siguen siendo persistentes”, indicó el informe.
Para Alfredo Romano, presidente de Romano Group, los procesos de desinflación suelen ser largos cuando no se aplican programas de shock. “Bajar cada punto de inflación es muy difícil. En experiencias como la de Uruguay, el proceso llevó casi una década”, sostuvo.
En la comparación interanual también se observa una diferencia marcada entre componentes del índice. Mientras los bienes acumulan una suba de 28,4% en los últimos doce meses, los servicios avanzan 43,4%, reflejando el impacto de los ajustes tarifarios y la recomposición de precios relativos.
Como referencia previa, el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires había mostrado una desaceleración en febrero. Según informó la Dirección General de Estadística y Censos porteña, la inflación allí fue de 2,6% mensual, por debajo del 3,1% registrado en enero, lo que había generado expectativas de que el dato nacional también se ubicara por debajo del 3%.
A pesar del dato más alto de lo esperado, las proyecciones del mercado continúan anticipando una desaceleración gradual de la inflación en los próximos meses. Según el REM, el índice mensual podría acercarse al 2% hacia mayo, mientras que para el segundo semestre las estimaciones lo ubican en torno a 1,8% y 1,5%. Ese escenario es más lento que el planteado por Caputo, quien en las últimas semanas sostuvo que la inflación podría comenzar “con cero” hacia agosto si se mantiene la trayectoria de desinflación, en línea con las aspiraciones del presidente Javier Milei.
Vale recordar que el Gobierno decidió postergar la implementación del nuevo IPC que el Indec tenía previsto comenzar a publicar este año con una canasta actualizada basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018. La decisión se conoció tras la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del organismo, en medio de diferencias con el Ministerio de Economía sobre el momento adecuado para introducir el cambio metodológico. Desde el Gobierno señalaron que la actualización se aplicará cuando el proceso de desinflación esté más consolidado, algo que por ahora no se verifica: la inflación volvió a ubicarse en 2,9% en febrero y no logró desacelerarse respecto de enero.
