La productora de hidrocarburos Tecpetrol, subsidiaria del Grupo Techint, presentó una demanda judicial contra la empresa estatal Energía Argentina S.A. (Enarsa) por un monto de $134.200 millones, equivalentes a unos u$s96 millones al tipo de cambio oficial. El reclamo fue revelado por la agencia financiera estadounidense REDD Intelligence, que tuvo acceso al expediente judicial.
La presentación fue radicada en el juzgado 6 del fuero Contencioso Administrativo Federal de la Ciudad de Buenos Aires y se originó luego de que fracasara una instancia de mediación prejudicial entre las partes. Según la empresa controlada por Paolo Rocca, la deuda surge de facturas impagas o abonadas parcialmente por el gas natural entregado o puesto a disposición en el marco del programa Plan Gas.Ar durante el segundo semestre de 2023 y a lo largo de 2024 y 2025.
De acuerdo con la demanda, Enarsa habría incumplido la obligación de pago prevista en el esquema «take-or-pay», que establece que el comprador debe abonar un volumen mínimo de gas incluso si finalmente no lo consume. Tecpetrol sostiene que el Estado dejó de pagar el equivalente a unos 313 millones de metros cúbicos de gas comprometidos, lo que —según la presentación judicial— generó un perjuicio económico para la compañía.
El monto reclamado incluye intereses punitorios que, de acuerdo con el contrato firmado bajo el Plan Gas.Ar, se calculan a una tasa del 150% anual. Con ese criterio, la empresa estima que la deuda acumulada alcanza los u$s96 millones hasta el 26 de enero pasado, cifra que podría incrementarse si continúan corriendo los intereses.
El conflicto se suma a otro litigio de mayor escala que Tecpetrol mantiene con el Estado desde 2019, cuando inició un reclamo por u$s640 millones vinculado a cambios en el régimen de subsidios a la producción de gas durante el gobierno de Mauricio Macri. Ese plan, conocido como Resolución 46, había impulsado fuertes inversiones en el sector, pero luego fue modificado en medio de la crisis económica de 2018.
El nuevo reclamo judicial se produce además en un contexto de creciente tensión entre el presidente Javier Milei y algunos de los principales empresarios industriales del país, entre ellos Rocca, a quien el mandatario ha cuestionado públicamente en reiteradas ocasiones. No obstante, fuentes del sector energético sostienen que el litigio tiene principalmente fundamentos contractuales y económicos y que otras compañías también analizan iniciar reclamos por demoras en los pagos del gas destinado a la demanda prioritaria.
En política hay una regla antigua pero tentadora. Cuando las cosas empiezan a salir mal, no hay que buscar soluciones, sino culpables. Si los tradicionales ya no alcanzan, se actualizan los candidatos. Ese es el nuevo libreto del presidente Javier Milei, que desde Nueva York retomó la cruzada, inesperada por ser en tierra extranjera, contra dos de los empresarios más poderosos de la Argentina: Paolo Rocca, dueño de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, de Aluar y de la recién cerrada Fate (neumáticos). Los acusó de corruptos y ladrones y los involucró con el kirchnerismo.
«Ya no les sirven los kirchneristas (kukas), quedaron demasiado viejos y están por el piso, por eso tiene que encontrar nuevos culpables, hay que darle tiempo porque ya aparecerán otros», señaló a iProfesional un operador clave que no suele aplaudir el estilo agresivo.
Durante la apertura de la Argentina Week, en el JP Morgan, un foro para captar inversiones para la Argentina y facilitar un clima de negocios, el Presidente encendió el lanzallamas y acusó a ambos de haber vivido durante años de la protección estatal, los calificó de «empresarios prebendarios» y lanzó una frase que resonó fuerte en el auditorio: «aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros».
La ofensiva no fue casual: ocurre en un contexto de creciente preocupación en la Casa Rosada por el mal humor social, alimentado por cierres de 22.000 empresas desde 2023, 300.000 despidos y salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes. Además de otros números preocupantes de la macro y microeconomía como la caída de la recaudación fiscal por octavo mes consecutivo: febrero -9,7%.
Esto último es un misil a la línea de flotación del plan de estabilización de la economía con superávit fiscal, además de la caída del 53,8% de la capacidad instalada de la industria y de la encuesta de la Unión Industrial Argentina que reveló que más industrias perdieron ventas y producción en los últimos meses que las que ganaron. Milei quiere mostrar a los empresarios como los culpables de estas consecuencias no deseadas pero naturales del plan económico del ministro de Economía, Luis Caputo.
Uno de los empresarios presentes allí, dijo que «quedó sorprendido de que Millei hubiera arruinado la oportunidad, porque los inversores quieren ver qué está pasando y en vez de hablar de Argentina y se dedicó a tirarle bosta a Paolo Roca y a Madanes». Para este testigo presencial «fue lo peor que pudo hacer, porque los inversores quieren ver que está todo bien en donde van a invertir, no que se están peleando con los industriales de toda la vida».
Dentro del propio Gobierno circula una explicación brutalmente pragmática: el kirchnerismo ya no alcanza como enemigo exclusivo.
«Ya no tiene gracia pegarle a los kukas. Están demasiado gastados como excusa. Van dos años de gobierno. Entonces hay que encontrar nuevos culpables. Y pasado mañana aparecerán otros nuevos para explicar los despidos, los cierres y los números en rojo de la actividad», confió a este medio un funcionario que sigue de cerca la estrategia comunicacional del oficialismo.
Hasta ahora el manual libertario tenía un antagonista claro: el kirchnerismo. En cambio, voceros de la Presidencia y del Ministerio de Economía le bajaron el precio a las embestidas épicas del Presidente y señalaron que «no persiguen ninguna finalidad en particular».
Pero con Cristina Kirchner fuera del poder y con el peronismo en plena reorganización, el enemigo empieza a quedar demasiado lejos en el tiempo para explicar los problemas cotidianos de la economía. La nueva narrativa busca poner en la misma bolsa a empresarios industriales y kirchneristas.
