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New York Times. «Apenas el 41% de la gente apoya el ingreso a la guerra»

Estados Unidos enfrenta una crisis política y económica vinculada a la guerra en Medio OrienteEl conflicto, que ya atraviesa su tercera semana, afecta la imagen de Donald Trump y complica el escenario interno con vistas a las elecciones legislativas de noviembre. Las decisiones estratégicas, la reacción de Europa y las consecuencias económicas generan tensiones en la administración republicana, según el análisis de Leandro Morgenfeld, historiador y especialista en historia económica y políticas internacionales.

Morgenfeld sostuvo: “La primera semana Estados Unidos bombardeó. Fue un bombardeo contundente, descabezó la cúpula del gobierno de Irán, la guerra termina rápidamente, logramos nuestros objetivos”. El historiador explicó que, tras esa fase inicial, la estrategia de Irán logró regionalizar el conflicto y provocó un fuerte impacto en la economía global. “La estrategia que estaba haciendo Irán de resistencia, con una asimetría militar absoluta con Estados Unidos y con Israel, era exitosa en términos de regionalizar la guerra y provocar un costo económico muy fuerte”, afirmó.

El especialista advirtió que la situación puede derivar en una recesión global. “El lunes pasado el precio del petróleo se fue a cien, tocó los 120 dólares. Eso implica el inicio de una recesión global”, señaló. Morgenfeld agregó que el aumento del precio del petróleo y de los combustibles en Estados Unidos genera malestar social y político, erosiona la base de apoyo de Trump y afecta la popularidad del gobierno.

Morgenfeld analizó la falta de coherencia en la estrategia del presidente estadounidense. “Trump es absolutamente imprevisible y el mundo está en una situación de caos sistémico, un momento de transición”, afirmó. El especialista subrayó que el mandatario comunicó distintos objetivos para la guerra: “En una semana de la guerra dio varias causas distintas. Primero dijo que era para destruir la capacidad nuclear de Irán, después para destruir la capacidad misilística, después para lograr un cambio de régimen en Irán”.

El historiador remarcó el impacto de las divisiones en el movimiento MAGA dentro del Partido Republicano. “La guerra potenció una crisis interna muy grave en el movimiento MAGA, entre los sectores más aislacionistas y los que impulsan la intervención”, indicó. Morgenfeld citó el caso de Tucker Carlson, referente mediático del sector, quien criticó públicamente a Trump y denunció presiones y amenazas.

El especialista señaló: “Nunca un presidente de Estados Unidos inició una guerra en los últimos 85 años con menos del 50% del apoyo de la población norteamericana». En este sentido hizo alusión a una encuesta publicada el martes pasado por El New York Times. «Apenas el 41% de la gente apoya el ingreso a la guerra”. El especialista advirtió que el descenso en la popularidad de Trump y la pérdida de apoyo en estados clave complican el panorama electoral.

Morgenfeld explicó que la coyuntura actual puede modificar la composición del Congreso en las próximas elecciones de medio término. “Si los demócratas, como indican hoy las encuestas, logran el control de la Cámara de Representantes, esto casi todos dicen que va a ocurrir porque tiene una mayoría muy estrecha el Partido Republicano, se puede iniciar un impeachment, un juicio político”, sostuvo.

El historiador puntualizó que la historia electoral favorece a la oposición en los comicios de medio término. “En 18 de las últimas 20 elecciones de medio término, el partido de gobierno, el oficialista, perdió muchísimas bancas en la Cámara de Representantes, en promedio unas 25. Muchos dicen: ‘Se va a dar lo mismo que se dio en 2018, que es una ola azul’”, afirmó.

Por otra parte el analista destacó que la interna republicana se intensifica por la sucesión de Trump. “Sobre eso, constitucionalmente es el último mandato, pero él el año pasado dijo más de una vez que iba a por una tercera elección». El especialista indicó que la guerra y las críticas internas debilitan al liderazgo de Trump y abren el debate sobre sus posibles sucesores.

Morgenfeld analizó la proyección internacional del conflicto y las implicancias para la región. “El tema de la inflación fue una de las promesas de campaña y lo que se disparó la semana pasada es el precio de los combustibles en Estados Unidos, que impacta en todos los precios”, explicó. El especialista señaló que la falta de una estrategia clara y las contradicciones en la política exterior afectan la capacidad de liderazgo global de Estados Unidos.

El historiador mencionó la reacción de países como Brasil y México ante el giro en la política estadounidense. “Países como Brasil, pero incluso países como México, que dependen absolutamente del comercio con Estados Unidos, dicen: ‘Si las reglas van a cambiar cada cinco minutos, tenemos que ir con otros países y diversificar nuestras relaciones exteriores’”, afirmó Morgenfeld.

Entre otras cosas, el especialista destacó el caso de Lula en Brasil, quien negó el ingreso al país a un enviado de Trump y profundizó la disputa con sectores aliados al expresidente Bolsonaro.

Morgenfeld advirtió que la crisis interna en Estados Unidos y la pérdida de aliados tradicionales pueden limitar la proyección internacional del país. “Para la capacidad de Estados Unidos de ejercer un liderazgo global, tener un tipo que no respeta las reglas, que humilla sobre todo a sus propios aliados, es un elemento que va horadando la posibilidad de ejercer la soberanía”.

El historiador señaló que el resultado de las elecciones legislativas de noviembre y los movimientos políticos en América Latina definirán el margen de maniobra para la administración Trump. “Hay que ver en mayo qué va a pasar en Colombia. Si logra ganar la izquierda en Colombia y si Lula el 3 de octubre logra la reelección e ir por un cuarto mandato, va a ser un golpe muy fuerte para Trump”, afirmó.

El especialista concluyó que la combinación de crisis política interna, pérdida de apoyo internacional, inflación y recesión global configuran un escenario desafiante para la continuidad del liderazgo estadounidense. Las decisiones que tome el gobierno en los próximos meses resultarán clave para definir el rumbo de la política exterior y la estabilidad interna.