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Quiere evitar el infierno. Toviggino invoca a un «ser de luz» en su cuenta X

«Un Gobierno y un Presidente que odian lo popular, odian al fútbol… Por suerte no llegan ni a 2030, perdón, ni a 2027”, posteó Toviggino hace seis meses, apenas antes de que el Gobierno arrasara en las elecciones legislativas.

Ahora tiene en la bio de su cuenta de X una consigna del ángel Opilón, un “ser de luz” asociado a la sanación espiritual: “El prestigio de Dios está en que se hace ver muy poco”.

El estridente giro en sus mensajes públicos no viene solo. Se vio cuando el tesorero de la AFA -y álter ego de Chiqui Tapia en el gobierno del fútbol- llegó a los tribunales de Retiro para ser indagado por los desmanejos tributarios.

Allí presentó un escrito de descargo acompañado por Marcelo Rocchetti, un abogado que, al tiempo que se mostró al mando de la defensa, sacó a patadas de dialéctica al otro abogado que se arrogaba la vocería jurídica y la defensa mediática de la AFA: el ultra K Gregorio Dalbón.

“¿Y éste qué hace acá?”, preguntó Rocchetti cuando vio a Dalbón, que había llegado a los tribunales más temprano.

Y lo llamó “cholulo” y “patovica” cuando Dalbón lanzó, sin inocencia, que la investigación contra la AFA “es política y será resuelta por Karina Milei”, lo que provocó la fastidiosa desmentida de la hermana presidencial, más pendiente por estos días de las derivaciones del caso $LIBRA.

Si Rocchetti llegaba para aceitar los canales de Toviggino con el poder político, como acreditan sus vínculos, Dalbón le escupía el asado.

El mismo día de su declaración, Toviggino -que viene reposteando día tras día mensajes del Papa León XIV sobre “la palabra de Dios”-, tipeó por las redes un mensaje del Papa Francisco que podría leerse en clave autorreferencial: “Caemos cuando fallamos, cuando nos equivocamos, cuando confiamos en quien no debíamos…, pero la caída no define nuestra historia…”.

Ahora busca mejorar esa definición con el ingreso letrado de Rocchetti, que tiene vínculos fuertes con funcionarios afines a Milei y con los pasillos insondables de los colosos judiciales de Retiro: además de Comodoro Py, Avenida de los Inmigrantes, donde funciona el fuero Penal Económico.

Rocchetti une como pocos los mundos del fútbol, la política y la justicia.

Fue abogado de su amigo Rafael Di Zeo -jefe de la barra brava de Boca (“No es un delincuente, sólo está pagando por la fama que le hicieron”, dijo sobre él)-, y de Alan Schlenker, el barrabrava de River condenado a perpetua por un asesinato. También, de Matías Morla, el abogado que litiga para quedarse con la marca “Diego Maradona”.

En la política, fue jefe de Gabinete en el Ministerio de Seguridad bonaerense con su amigo Cristian Ritondo, y luego jefe de Seguridad de la Legislatura porteña con el actual ministro del Interior, Diego Santilli.

Al cargo en la Provincia renunció después de una denuncia de Elisa Carrió que lo vinculaba con Ariel Lijo (el juez federal que Milei quiso llevar a la Corte) en una compañía de seguros que terminó quebrada, con la intermediación del hermano del juez, “Freddy” Lijo.

En aquella causa, tanto Rocchetti como Lijo terminaron sobreseídos por el juez Ercolini.

Rocchetti y “Freddy” Lijo -con profusos vínculos en la justicia federal- también fueron socios en Finaig, una consultora de servicios jurídicos fundada en 2014.

El ahora abogado de Toviggino exhibe también buenas migas con el juez de la Cámara de San Martín Alberto Lugones, que en 2022 –justamente, tras un pedido directo de Rocchetti– sacó de un caso de lavado de dinero con la intermediación de jugadores a la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien había ordenado allanar la AFA.

Lugones es el mismo camarista que este año le quitó la causa de la mansión de Pilar al juez porteño Aguinsky -que avanzaba rápido- argumentando que la AFA dijo que ahora se domicilia en Pilar. Justo donde hay un baldío./Clarin