Un equipo de investigadores de la Universidad de Duke ha desarrollado un método que podría transformar la detección temprana de la enfermedad de Alzheimer, una dolencia que afecta a millones de personas en todo el mundo y cuyo diagnóstico en fases incipientes resulta complejo.
Según un artículo publicado en la revista Nature Communications, un simple hisopado nasal permite identificar cambios biológicos asociados a la enfermedad incluso antes de que aparezcan los primeros problemas de memoria o pensamiento, abriendo una ventana de intervención más amplia para futuras terapias.
El procedimiento desarrollado por el equipo dirigido por Bradley J. Goldstein, profesor en los departamentos de cirugía de cabeza y cuello, ciencias de la comunicación, biología celular y neurobiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke, consiste en extraer células nerviosas e inmunitarias localizadas en la parte alta de la nariz.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 55 millones de personas viven con demencia, y cada año se diagnostican casi diez millones de nuevos casos. El Alzheimer, la forma más común de esta condición y puede representar hasta un 70% de los casos, con lo cual es una de las principales causas de discapacidad y dependencia en la población de edad avanzada.
Para realizar este proceso, los investigadores necesitaron solo unos minutos y el uso previo de un aerosol anestésico, y emplearon un pequeño cepillo que permitió acceder a la zona donde residen las neuronas encargadas del olfato.
Los científicos analizaron los genes activos en esas células y lograron discriminar entre personas con Alzheimer temprano, pacientes ya diagnosticados y personas sin la enfermedad, detalló un comunicado de Duke Health.
Un dato diferencial del estudio es que el método fue capaz de diferenciar correctamente entre enfermos y personas sanas en el 81% de los casos.
La comparación de muestras incluyó a 22 participantes y el análisis abarcó la actividad de miles de genes en cientos de miles de células, generando millones de puntos de datos relevantes.
La técnica permitió identificar alteraciones en las células nerviosas e inmunitarias aun en personas que presentaban solo indicios bioquímicos de Alzheimer en pruebas de laboratorio, pero que no habían experimentado síntomas clínicos.
Según explicó Goldstein: “Si podemos diagnosticar a las personas lo suficientemente temprano, tal vez podamos iniciar tratamientos que eviten que desarrollen Alzheimer clínico”. El investigador agregó que la confirmación precoz de la enfermedad es esencial para evitar el daño progresivo en el tejido cerebral.
A diferencia de los análisis de sangre disponibles en la actualidad, que detectan marcadores más tardíos de la enfermedad, el hisopado nasal hace posible evaluar la actividad viva de las células nerviosas y del sistema inmune de forma mínimamente invasiva. Esto proporciona una visión inmediata y directa de los procesos patológicos antes de que las manifestaciones cognitivas sean perceptibles, una ventaja que puede redefinir la estrategia diagnóstica actual, según los investigadores.
Vincent M. D’Anniballe, primer autor del estudio y estudiante del Medical Scientist Training Program en Duke, subrayó: “Gran parte de lo que sabemos sobre Alzheimer proviene de tejidos obtenidos tras el fallecimiento. Ahora podemos estudiar tejido neural vivo, lo que abre nuevas posibilidades para el diagnóstico y el tratamiento”.
El equipo científico trabaja en colaboración con el Duke & UNC Alzheimer’s Disease Research Center para expandir la investigación a grupos poblacionales más amplios, explorar la capacidad del hisopado nasal para monitorear la eficacia de nuevas terapias a lo largo del tiempo y avanzar hacia su integración en el ámbito clínico. Según informó Duke Health, la universidad ya ha solicitado la patente estadounidense correspondiente a este método.
Mary Umstead, participante voluntaria del estudio, se incorporó para honrar a su hermana Mariah Umstead, quien fue diagnosticada con Alzheimer de inicio temprano a los 57 años: “Cuando se presentó la oportunidad de participar en una investigación, simplemente no lo dudé, porque nunca querría que otra familia pasando por lo que vivimos con Mariah”, relató en el comunicado.
Entre los responsables del avance figuran, además de Goldstein y D’Anniballe, Sarah Kim, John B. Finlay, Michael Wang, Tiffany Ko, Sheng Luo, Heather E. Whitson y Kim G. Johnson, en colaboración interdisciplinaria.
