Ceferino, tu último libro, «Pax menemista», aborda una decisión política de altísimo impacto: el indulto del presidente Carlos Menem a las juntas militares y a las cúpulas guerrilleras de la década del 70. ¿Considerás que los argentinos hemos logrado convertir estos hechos en historia o siguen arrastrándose hasta el presente?
Es historia, pero una que se resiste a morir o a entrar en el olvido. Durante los años 70 se puso en juego mucho más que el derramamiento de sangre; fue el producto de ideales e intereses representados en lo que llamo las «tres patrias»: la socialista, la peronista y la militar. Ninguna llegó a buen puerto, pero todas involucraron a sectores importantes de la población con mucha pasión.
¿Por qué nos cuesta tanto mirar esa década con perspectiva y distancia histórica, aun cuando ya han pasado 50 años?
Porque sigue muy viva para diversos sectores. Para los militares es un tema presente porque muchos siguen presos por decisión judicial. También persiste una sensación de asimetría, ya que se considera injusto que los exguerrilleros hayan sido perdonados sin ser juzgados, lo que deja a las víctimas de atentados o secuestros con la sensación de que no hubo justicia. Además, los sucesivos gobiernos se han ocupado de reactualizar los 70. El kirchnerismo lo hizo presentándose como heredero de una «generación diezmada», y el actual gobierno de Milei también propone una lectura distinta que vuelve a traer ese periodo al debate.
¿Cómo se produjo esa asimetría en el juzgamiento de militares y guerrilleros y cuál fue la secuencia que llevó a los indultos?
Raúl Alfonsín tomó la valiente decisión de juzgar a ambos sectores, pero enfrentó resistencias. Los militares consideraban que habían salvado al país del comunismo, mientras que los guerrilleros sostenían que luchaban por nobles ideales. En 1989, Menem asumió en medio de un caos de hiperinflación, saqueos y rebeliones carapintadas. Lo curioso es que la iniciativa de los indultos no nació de los militares presos, sino de los propios ex Montoneros.
¿Cómo fue esa negociación entre Menem y los Montoneros?
En 1988, Menem corría en desventaja en la interna peronista frente a Antonio Cafiero. Para fortalecerse, se alió con los Montoneros, quienes buscaban reciclarse políticamente. Fueron ellos quienes convencieron a Menem de que la salida era un perdón presidencial, bajo el argumento de que Argentina vivía una «guerra civil encubierta e intermitente» que requería una solución política. Esta negociación la reconstruyo a partir del testimonio de Mario Montoto, quien era el secretario de Mario Firmenich en aquel entonces.
Es notable que la palabra «guerra» fuera utilizada por ambos extremos para justificar su accionar.
Así es. Los guerrilleros siempre buscaron que se les reconociera el estatus de «parte beligerante». Por otro lado, algunos militares inicialmente rechazaron el indulto. Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez sostenían que el indulto borraba la pena pero no el delito, y ellos aseguraban no haber cometido ninguno. Fue la Corte Suprema de 1991 la que avaló la facultad presidencial de indultar. Años después, otra composición de la Corte anuló los indultos solo para los militares, argumentando que los delitos de lesa humanidad son cometidos únicamente desde el Estado.
¿Ese argumento de que sólo el Estado comete delitos de lesa humanidad es sólido jurídicamente?
Es discutible. El Estatuto de Roma establece claramente que estos delitos pueden ser cometidos tanto por el Estado como por una organización. A la jurisprudencia kirchnerista se le olvidó ese detalle, lo cual tiene sentido lógico porque un grupo guerrillero también puede cometer crímenes de esa magnitud. Esto refuerza la idea de que los 70 no pasan nunca, porque hay sectores que sienten que la justicia no ha sido equitativa.
¿Vés posible que se revise este criterio y que las cúpulas guerrilleras sean juzgadas por hechos como el asesinato de José Ignacio Rucci o el atentado a la Policía Federal?
Argentina es imprevisible y es una cuestión muy delicada. Mi labor es investigar los hechos desde el periodismo histórico para encontrar las resonancias del pasado en el presente. Mucha gente pensaba que los indultos fueron propuestos por los militares, pero en realidad vinieron de los Montoneros. De hecho, la primera tanda de indultos de octubre de 1989 benefició a más exguerrilleros que a militares: hubo 64 beneficiarios del sector guerrillero frente a 39 del sector militar.
Para finalizar, ¿podrías recomendarnos un libro, película o serie que te haya gustado?
Quedé muy impresionado con la serie «Landman«, que trata sobre los petroleros independientes en Texas. Tiene grandes actores, un guion extraordinario y personajes complejos que escapan a la frivolidad. La recomiendo muchísimo.
