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Una Pyme produce y exporta a EEUU y Caputo la usa de ejemplo

En un contexto donde la industria manufacturera nacional registra un uso de apenas 53% de su capacidad instalada y la agenda pública se concentra en cierres, suspensiones y despidos, TTE Transformadores emerge como una excepción en el mapa productivo argentino. La empresa, fundada en Córdoba bajo el nombre de Tubos Trans Electric, enfoca el 95% de sus ventas en el mercado estadounidense y proyecta una facturación anual de USD 300 millones en base a pedidos ya comprometidos hasta 2029. El año pasado, la firma cerró su ejercicio con ingresos por USD 200 millones, un salto que la posiciona como la mayor exportadora argentina de transformadores eléctricos y una de las más relevantes del sector en América Latina.

La presidenta de la compañía, Trinidad Tizado, viajó recientemente a Nueva York y conversó allí sobre el presente y futuro de la empresa con el ministro de Economía, Luis Caputo. El funcionario nacional luego utilizó el caso de TTE como ejemplo de industria competitiva y exportadora, en contraste con el panorama general del sector fabril argentino, durante una presentación en un congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

La historia reciente de TTE Transformadores se vincula directamente con una apuesta estratégica por la internacionalización y el desarrollo tecnológico. La empresa, presidida por Trinidad Tizado -en la que también trabaja Javier Tizado (h), ex funcionarios ocupó cargos técnicos en las gestiones de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal-, pasó de ser un emprendimiento familiar a duplicar su capacidad productiva tras una inversión de 30 millones de dólares. El salto exportador se consolidó a partir de 2018, cuando la compañía identificó una oportunidad en el mercado estadounidense, marcada por la transición energética, la expansión de los centros de datos y la demanda de nuevos equipos eléctricos.

“Ganamos mercado porque vimos la oportunidad y desarrollamos el mercado con profesionalismo y visión”, señalan en TTE, ante la consulta de Infobae. La firma decidió fortalecer sus procesos industriales y de calidad para cumplir los estándares técnicos más exigentes a nivel internacional. Su cartera de productos incluye transformadores de potencia y de distribución, bienes de alta complejidad tecnológica que pueden tener un valor unitario de entre 1 y 5 millones de dólares y demandan entre uno y dos años de ingeniería y fabricación.

Desde la compañía explicaron a este medio que el 95% de su producción tiene como destino Estados Unidos, donde abrieron una oficina comercial en Houston hace dos años: justo con la llegada al gobierno de Javier Milei, inicio de un período de retroceso de la actividad industrial y, más recientemente, también peleas con algunos de sus líderes. En la oficina texana trabajan cinco personas, dos de ellas argentinas, quienes se encargan de gestionar la relación con clientes y coordinar la logística de entrega de equipos.

El salto en la dotación de personal acompañó la expansión internacional: en los últimos cuatro años, la cantidad de empleados creció un 30% hasta llegar hoy a 255 empleados. La compañía sostiene que la ingeniería argentina sigue siendo el motor de su desarrollo tecnológico y subraya el valor agregado de los bienes que exporta. Para competir en el mercado estadounidense, indican en TTE, resulta imprescindible “estar en la vanguardia tecnológica”, lo que obliga a invertir de manera constante en ingeniería, procesos y talento especializado.

La coyuntura económica local impacta en el funcionamiento de la empresa, aunque la compañía identifica matices respecto de los problemas que afectan al resto del sector industrial argentino. El intento de normalización macroeconómica y el acceso a insumos importados resultan favorables, según fuentes de TTE, dado que muchos de los insumos que utilizan no se fabrican en el país. La flexibilización de regulaciones también permitió a la empresa realizar, por primera vez, una exportación directamente desde planta sin tener que trasladar el producto a un depósito fiscal. “Este mes logramos nuestra primera exportación en planta sin tener que llevar el transformador a un depósito fiscal. Eso genera mucho ahorro de costo y tiempo”, afirman desde la compañía.

Los problemas estructurales del sector manufacturero no están ausentes en la agenda de TTE. Ante la consulta sobre los obstáculos que enfrenta la industria, las fuentes de la empresa remarcan que “lo que más nos importa es ser productivos y competitivos y todos los factores que mencionas en menor o mayor medida afectan”. Una de las principales preocupaciones pasa por la acumulación de crédito fiscal debido a la alícuota quebrada del IVA: los insumos se abonan con una tasa del 21%, mientras que las ventas tienen una alícuota del 10,5%. Este desbalance genera saldos a favor que el Estado demora en devolver y que se devalúan, lo que según explican desde la empresa, podría destinarse a nuevas inversiones si se resolviera con mayor agilidad.

La competencia en el segmento internacional incluye a gigantes del sector como Hitachi, Siemens y GE. TTE sostiene que su estrategia de posicionamiento global se basa en la anticipación de tendencias y la adaptación a las exigencias técnicas de los mercados desarrollados. El modelo de negocios de la firma prioriza la exportación, con ventas al exterior que representan el 95% de su facturación total.

La integración de insumos locales e importados depende de la disponibilidad en el país. “Mucho en la medida que se pueda, pero muchos insumos no se fabrican en Argentina”, admiten desde TTE. La empresa busca encadenamiento con proveedores nacionales y provinciales siempre que sea posible, aunque reconoce que la escala y la complejidad tecnológica de los productos que fabrica requieren componentes que sólo se consiguen en el exterior.

La experiencia reciente de TTE aparece como referencia para el debate sobre el futuro de la industria argentina. El caso de la firma cordobesa fue citado por el ministro Caputo para ilustrar el potencial exportador del sector en un contexto de crisis industrial. El contraste entre la expansión de TTE y la baja utilización de la capacidad instalada en el resto del sector expone la diversidad de realidades dentro del entramado manufacturero argentino.