La decisión de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos a favor de la Argentina, que ordena a la jueza Loretta Preska revisar el fallo que obligaba al país a pagar US$ 16.100 millones a raíz de la estatización de YPF, tuvo un efecto directo sobre los demandantes, encabezados por Burford.

La acción del fondo británico llegó a perder hasta 45% en la Bolsa estadounidense, para luego recortar el rojo a 35%. Es que gran parte de la cartera de inversiones de esta firma estaba compuesta por los derechos del juicio.
Por su parte, la acción de YPF (aunque la empresa había logrado salir del foco del juicio de manera directa) avanza 5,6% también en Wall Street.
Burford había comprado en 2015 los derechos a litigar contra Argentina al grupo argentino Petersen, de la familia Eskenazi, ex accionista de la petrolera, estatizada en 2012.
El foco del juicio era que Argentina, tras adquirir el 51% de las acciones que estaban en manos de la española Repsol, no había lanzado una oferta por los títulos remanentes en manos de pequeños accionistas, como figuraba en el estatuto de la petrolera, que cotiza en la Bolsa de Nueva York y debe regirse por los mandatos de la SEC, el órgano regulador de ese mercado.
Sin embargo, Burford no se quedó con el 100% de los derechos sobre el juicio, fue vendiendo partes a otros fondos y, a esta altura, tenía menos del 40% del total. Un 10% del juicio iba a ser cobrado por otro ex accionista de YPF, Eton Park.
Burford había desembolsado, según su balance, US$ 20,2 millones en el derecho a litigar de Petersen. Para 2020 ya había vendido 38% de lo que fuera a obtener por la demanda en US$ 236 millones.
