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“El bioetanol puede frenar subas de la nafta”

La decisión del Gobierno nacional de elevar el corte de bioetanol en las naftas del 12% al 15% fue recibida con entusiasmo por el sector productivo. Patrick Adam destacó el impacto potencial de la medida y la definió como “muy buena” para la industria y el consumidor.

“Es una medida muy buena del Gobierno Nacional. Hemos trabajado mucho con ellos para llegar a esto y creemos que va a tener un impacto muy grande en todo lo que es la región maicera”, sostuvo, al tiempo que subrayó el efecto directo en provincias como CórdobaSan Luis y Santa Fe.

Uno de los ejes centrales del análisis del dirigente fue el posible efecto en el bolsillo de los consumidores. Según explicó, el mayor uso de bioetanol —que hoy resulta más competitivo que los combustibles fósiles— podría amortiguar o incluso evitar nuevos aumentos en las naftas.

“El impacto en el surtidor es grande: puede bajar la nafta o simplemente evitar aumentos posteriores”, afirmó Adam, quien además remarcó que el sector cuenta con margen suficiente para responder a una mayor demanda.

“Nos sobra capacidad instalada. Tenemos un 25% de capacidad ociosa y, por lo tanto, la oportunidad de aumentar el volumen requerido muy fácilmente”, explicó, con expectativas de que las petroleras comiencen a demandar más producto en el corto plazo.

El contraste con Brasil apareció como uno de los puntos clave de la entrevista. Allí, el desarrollo del bioetanol lleva décadas de ventaja y presenta un esquema mucho más avanzado.

“Estamos lejísimos de Brasil. Ellos tienen un corte obligatorio del 35% y además un mercado libre que agrega otros 20 puntos”, detalló Adam. En ese sentido, explicó que en ese país “están cortando bioetanol con nafta y no nafta con bioetanol como en Argentina.”

Además, destacó que el 95% de los vehículos brasileños son flex, lo que permite a los usuarios elegir el tipo de combustible. “Tienen una ventaja enorme. Nosotros queremos converger hacia ese modelo, también por una cuestión de eficiencia de la industria automotriz”, señaló.

Más allá del impacto energético, el directivo puso el foco en el modelo productivo argentino y la necesidad de agregar valor en origen. En ese sentido, cuestionó la lógica exportadora actual.

“Tenemos 50 millones de toneladas de maíz y solo usamos 2 millones para hacer etanol. Exportamos el 60% de la producción. Al final del día vendemos materia prima y otros países generan el valor”, advirtió.

Como contrapunto, mencionó el caso de Estados Unidos, que recientemente elevó también el corte al 15% y utiliza el 80% de su maíz en el mercado interno.

“El modelo es dar valor agregado a las materias primas en origen. Eso significa trabajo, desarrollo regional y empleo genuino en una Argentina federal que muchas veces queda invisible”, enfatizó.

Consultado sobre las dificultades históricas para avanzar en este tipo de políticas, Adam apuntó al poder de la industria tradicional de los combustibles.

“El lobby petrolero ha sido muy fuerte en todo el mundo. Lograron marginar al etanol durante décadas”, afirmó, y recordó que ya en 1920 Henry Ford impulsaba vehículos que funcionaban con este biocombustible.

Sin embargo, consideró que el escenario global está cambiando: “Ahora estamos haciendo el camino opuesto. Buscando diálogo con el mundo petrolero, que va a tener que adaptarse a un mundo que pide sustentabilidad, competitividad y mejores combustibles”.

Para el sector, la suba del corte no es un punto de llegada sino el inicio de una transformación más profunda. “Creemos que este es un primer paso”, resumió Adam, con la mirada puesta en un esquema similar al brasileño y en una matriz energética más diversificada.

En un contexto de presión inflacionaria y volatilidad internacional, el bioetanol aparece así no solo como una alternativa productiva, sino también como una herramienta estratégica para estabilizar precios, generar empleo y redefinir el rol de Argentina en la cadena global de valor.