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Maduro desde la cárcel difundió un mensaje. «Hoy más que nunca llamamos a seguir consolidando la paz del país»

Un llamado a la paz y la unión nacional marcó el regreso público de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, dos días después de la audiencia judicial del ex dictador venezolano ante la Corte de Nueva York, donde enfrenta cargos por narcoterrorismo y corrupción. El mensaje fue difundido este sábado en sus redes sociales, constituyendo la primera declaración de ambos tras su captura en enero.

Maduro y Flores, responsables de innumerables violaciones a los derechos humanos durante más de una década en Venezuela, lanzaron su llamado a la reconciliación nacional en un intento de mostrar una supuesta imagen de fortaleza. El mensaje, pronunciado cuando la atención internacional se centra sobre el caso, busca también incidir en el clima social del país y posicionar una narrativa de cohesión y serenidad.

“Hoy más que nunca llamamos a seguir consolidando la paz del país, la unión nacional, la reconciliación, el perdón y el reencuentro entre todos y todas. Que nadie se aparte del camino del diálogo, de la convivencia y del respeto”, expresaron en un comunicado desde sus cuentas oficiales. Enfatizaron, además, la importancia de la convivencia y el respeto mutuo frente a los retos actuales.

El proceso contra Maduro avanzó con una audiencia clave que tuvo lugar el jueves pasado en la Corte de Nueva York. En la sesión, que duró cerca de una hora, se debatió sobre el uso de fondos embargados para la defensa y el acceso a pruebas reservadas presentadas por la DEA.

El juez federal Alvin Hellerstein preguntó al abogado Barry J. Pollack sobre la procedencia de los fondos bloqueados y su posible empleo en la defensa legal de Maduro. Por su parte, el fiscal federal adjunto Kyle Wirshba argumentó que esos recursos deben permanecer congelados por razones de seguridad nacional y planteó la opción de usar abogados públicos en caso de falta de disponibilidad económica.

Hellerstein expresó escepticismo respecto a la restricción de fondos y afirmó sobre Maduro: “Ya no es una amenaza para la seguridad nacional”, una frase que resultó significativa en el debate. El juez, quien justificó su respuesta a que el dictador ya se encuentra bajo arresto en suelo norteamericano, abrió la puerta a un posible levantamiento de sanciones, situando a la administración estadounidense ante la opción de apelar si finalmente se autoriza el uso de fondos bloqueados.

Durante la audiencia también se discutió la naturaleza de las pruebas secretas aportadas al expediente, consideradas cruciales para los cargos de narcoterrorismo y corrupción, incluido el tráfico de drogas y los supuestos vínculos con organizaciones extranjeras. La defensa solicitó acceso sin restricciones a estos informes, mientras el fiscal Wirshba advirtió sobre posibles riesgos para los testigos si se comparte información sensible.

Además de Maduro y Flores, la acusación incluye a Diosdado Cabello (ministro del Interior de Venezuela), Ramón Rodríguez Chacín (ex ministro del Interior), Nicolás Maduro Guerra (hijo del ex dictador) y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, señalado líder del Tren de Aragua. La sesión finalizó sin sentencia, dejando pendiente la decisión sobre los recursos bloqueados y el acceso a pruebas reservadas.

Pese a los esfuerzos de la defensa por flexibilizar las condiciones, el proceso judicial sigue su curso y persisten dudas en el entorno político venezolano.

La valoración del juez Hellerstein sobre la falta de amenaza actual de Maduro para la seguridad nacional añade un elemento nuevo al debate y podría afectar los pasos procesales posteriores. Luego de la audiencia, Maduro fue trasladado de regreso a prisión bajo custodia, mientras queda a la espera del veredicto final del tribunal.

El ex dictador vuelve así a enfrentar la espera bajo arresto, con la atención internacional centrada en el desenlace de su juicio y la definición de su futuro político y judicial.