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El primer inversor extranjero que apostó por Vaca Muerta vuelve a la Argentina

Mientras Vaca Muerta -la formación no convencional de hidrocarburos que está principalmente en el subsuelo de Neuquén- gana centralidad en el mapa energético global como alternativa confiable para diversificar la oferta, la actividad petrolera declina sistemáticamente desde hace 10 años en el resto de la Patagonia. Pero hay un inversor que busca «dar la vuelta».

Algunas cuadras más allá del Hilton Americas, el hotel donde se realizó la CERAWeek by S&P Global -la mayor convención energética del mundo-, el primer extranjero que apostó a Vaca Muerta, hace ya 13 años, desarrolla su agenda.

Pronto será oficial: Ali Moshiri, el estadounidense nacido en Irán que fue presidente de Chevron para América Latina y dio con Miguel Galuccio el primer paso para deriskear (quitar el riesgo) el shale oil, ahora se asoció con Doris Capurro, ex vicepresidenta de YPF, y con Roch para comprar 3 áreas convencionales en Santa Cruz.

La iniciativa, materializada a través de la creación del vehículo «Roch Proyectos» entre el propio Roch, Amos Global Energy -de Ali Moshiri-, Luft Energía -de Doris Capurro- y el fondo estadounidense Explorador, empezará con la toma de las áreas Cañadón Yatel, El Guadal – Lomas del Cuy, y Cerro Piedra – Cerro Guadal Norte, que YPF revirtió el año pasado en favor de la petrolera estatal de la provincia, Fomicruz.

Estos bloques tienen actualmente en conjunto una producción de 6.000 barriles por día. A precios actuales, los ingresos por ventas rondarían los 220 millones de dólares por año.

Mientras YPF se concentra en las áreas más rentables de Vaca Muerta, que tienen un costo de extracción de entre 4 y 5 dólares por barril, cedió a empresas más pequeñas la operación de los campos convencionales, que tienen menos productividad y costos 10 veces mayores.

«Vaca Muerta es una de las formaciones geológicas con los mejores shales del mundo y todo el mundo está mirando ahí«, asegura Ali Moshiri, en relación a la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, su apuesta al convencional busca demostrar que empresas medianas e independientes pueden ser eficientes y darle otra vida productiva a la Patagonia. Incluso, con el petróleo a 100 dólares por barril todo se hace más fácil.

«Siempre quise volver a la Argentina y Doris me lleva de vuelta«, dice Moshiri en relación a su socia, ex vicepresidenta de Institucionales de la YPF de Cristina Kirchner, apenas fue expropiada a Repsol.

El gran desafío, liderado operativamente por Roch S.A., estará en optimizar costos e implementar las técnicas de recuperación mejorada (que permita extraer un poco menos de agua y más hidrocarburos). Será clave, para ser rentables, que la provincia sostenga e idealmente baje las regalías que cobra por la actividad como un incentivo a las inversiones.

“Estos activos habían dejado de ser competitivos bajo esquemas tradicionales y con empresas enfocadas en Vaca Muerta. Nuestro objetivo es revertir esa situación y transformarlos en operaciones rentables y escalables. Nosotros vemos valor donde otros ven solo declinación: el desafío no es geológico, es operativo”, explicó Capurro.

Vaca Muerta ya es una referencia mundial. Foto: Reuters.

En tanto, Moshiri señaló a Clarín que “la ambición es construir una plataforma de producción que alcance los 50.000 barriles diarios y posicionarnos como uno de los principales jugadores independientes del segmento convencional en Argentina”.

Mientras tanto, en Venezuela -donde el empresario sostuvo la operación de Chevron pese al retiro masivo de las petroleras durante el régimen chavista-, Moshiri está impulsando el regreso de la actividad y apoyando la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Allí compró recientemente activos a la china Sinopec y planea invertir unos US$ 2.000 millones para llegar a 200.000 barriles diarios de petróleo.